<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" href="/rss20.xsl" media="screen"?>
<rss xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">
<channel>
<atom:link href="http://lamandinga.blogspirit.com/index.rss" rel="self" type="application/rss+xml" />
<title>La Mandinga</title>
<description>Un poco de fotos y un poco de palabras mías y de otros que en  definitiva hablan sobre el animal mas bruto y torpe de este planeta, el ser humano...</description>
<link>http://lamandinga.blogspirit.com/</link>
<lastBuildDate>Wed, 11 Nov 2009 11:47:06 +0200</lastBuildDate>
<generator></generator>
<copyright>All Rights Reserved</copyright>
<item>
<guid isPermaLink="true">http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/12/03/el-asesino-premiado.html</guid>
<title>El asesino premiado</title>
<link>http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/12/03/el-asesino-premiado.html</link>
<author>noreply@blogspirit.com (Fabian)</author>
<category>Sociedad</category>
<pubDate>Thu, 03 Dec 2009 12:00:00 +0200</pubDate>
<description>
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;img src=&quot;http://lamandinga.blogspirit.com/media/00/02/640560892.jpg&quot; id=&quot;media-416642&quot; alt=&quot;mmb.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: left; margin: 0.2em 1.4em 0.7em 0;&quot; /&gt;María Mirta Burgos fue asesinada el 14 de junio del 2007, en Tucumán, por su marido el (ahora) ex policía Carlos Ocaranza. El acusado estuvo detenido dos años, pero salió libre bajo fianza porque el juicio por femicidio nunca se realizó. Mientras el crimen sigue impune, Mirta, la madre de María, pide la tenencia de sus dos nietos menores que están siendo criados por el acusado de asesinar a su mamá y pide justicia.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;div style=&quot;font-size: 13px;&quot; id=&quot;cuerpo&quot;&gt; &lt;p class=&quot;margen0&quot;&gt;El 14 de junio del 2007 María Mirta Burgos murió. Su marido –el ex policía Carlos Ocaranza– la asesinó. María calló hasta que un golpe en la cabeza alertó a sus hijos. Ella hizo la denuncia en la comisaría. La Justicia no le dijo al agresor que no se podía acercar a María, ni le puso custodia policial, ni la protegió. El, en cambio, la mató tranquilo. “Estuvo dos años en la cárcel, pero salió y estamos esperando el juicio”, cuenta su madre, Mirta Gutiérrez de Burgos, que lleva a su hija con un cartel en el pecho, que aprendió a romper el silencio y a golpear las puertas en una provincia –Tucumán– donde todavía la violencia es silencio.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;“Pero lo peor es que el asesino de mi hija sigue criando a mis nietos, a pesar de que yo pedí la custodia”, denuncia, con el cartel, con la voz firme, con el cuerpo de abuela y la voz en alto que nunca se hubiera imaginado que iba a sacar. Ella no pide más esperanza que la justicia y más que la justicia que sus nietos sepan que la muerte de una mujer en manos de un hombre no es justa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;María tenía 42 años y cuatro hijos. Carlos, de 19 años; Natalia Belén, de 16 años; Ignacio Sebastián, de 14 y Mauricio Gabriel, de 8. Natalia es la única que vive con su tía, Laura Raquel Burgos, la hermana de María. “Carlos, Sebastián y Mauricio están con el papá, que se encuentra en libertad bajo fianza”, denuncia Mirta. Y pide. No sólo frenar los femicidios que ya le cobraron la vida a su hija. Pide que la Justicia después de fallar no siga fallando y deje que la vida de sus nietos naturalice la muerte de su madre como un accidente.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;“Mi hija tenía tres remises y los atendía a las seis de la mañana, llevaba a los chicos a la escuela, traía a los chicos de la escuela, atendía su casa, hacía todo”, la describe su mamá como si la vida siguiera su pulso. María era la segunda de los seis hijos de Mirta. “Yo no sabía nada hasta que pasó todo. Recién me enteré de que la situación era sumamente peligrosa por mis dos nietos más grandes, que me contaron que él le pegaba, pero ella no me contaba nada”, dice, como si tuviera que excusarse de inocencia, por el crimen de María.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mirtaa no es la misma, no sólo por la falta de su hija, sino porque decidió no permitir que el crimen pasara como una noticia policial –mal titulada como crimen pasionall– a la que se pasa de hoja para que no pase nada. “Esta situación se desencadenó cuando ella decide divorciarse, porque él no quería divorciarse. El 4 de junio del 2007 él tenía cita judicial. El 14 de junio los tres más grandes ya se habían ido a la escuela y ella lleva al más chiquito al colegio. El la estaba siguiendo en el auto y cuando ella volvía del colegio la hizo subir a su auto, a tres cuadras de la casa, a las 8.15 de la mañana, y la mató a golpes”, relata.&lt;/p&gt; &lt;h4 class=&quot;fglas12&quot;&gt;–¿Ningún vecino o vecina escuchó nada?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–Sí, escucharon los gritos y llamaron a la policía. Pero los vecinos a él le tenían temor porque era cabo de la policía y una persona muy violenta y no se animaban a meterse. Aunque sí hicieron un llamado a la comisaría en donde decían que se sentían gritos.&lt;/p&gt; &lt;h4 class=&quot;fglas12&quot;&gt;–¿Había antecedentes de violencia?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–Sí, él ya le había pegado con una maza (una especie de martillo grande) y el hijo mayor lo frena al padre con la mano. Mi nieta Natalia vino a contarnos lo que había pasado. Mi marido (Ramón Burgos) va a la casa porque Natalia dice “tienen que hacer algo porque mi papá la va a matar” y él lo corre y le dice que no aparezca por ahí, que lo va a matar y que va a incendiar la casa para que se mueran todos juntos. Yo me doy cuenta de que la situación es crítica y voy a pedir la protección de mi hija y mis nietos, pero en la comisaría me dijeron que sólo podían intervenir si mi hija denunciaba. Finalmente, nos enteramos de que ella había hecho la denuncia policial pero que no nos decía nada. Yo quiero que sea difundida la verdad del homicidio.&lt;/p&gt; &lt;h4 class=&quot;fglas12&quot;&gt;–¿Qué pasa cuando él la asesina?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–Inmediatamente queda detenido. Y el 29 de junio le sale la prisión preventiva porque todas las pruebas estaban en su contra. Lo llevan al penal de Villa Urquiza. Pero siempre el juicio oral y público fue postergado por una cosa o por otra. Y cuando se cumplen los dos años (el máximo plazo en el que una persona puede estar encerrada sin sentencia) él paga una fianza de 20 mil pesos y sale en libertad. Pero lo peor es que va a vivir a la casa de sus padres con sus hijos.&lt;/p&gt; &lt;h4 class=&quot;fglas12&quot;&gt;–¿Además de estar en libertad, cómo la Justicia permite que a los chicos los críe el hombre que asesinó a su mamá?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–Eso es lo que yo me pregunto. ¿Cómo puede ser? Además, su mamá y su papá (los abuelos) ya se fueron de la casa y el que está al cuidado de los chicos es él con su nueva pareja. ¿Dónde están los jueces? Desde agosto del 2007 que tengo el pedido de la guarda legal de los chicos y todavía la causa va a una sala a otra. Por lo menos, los hermanos de 8 y 14 años tienen que estar con su hermana y no con el asesino de su mamá. Y quiero que se haga el juicio antes de fin de año. Pero la causa está dormida, mamá. No hay jueces. Pero yo todos los días, de lunes a viernes, estoy en tribunales para no dejar que la muerte de mi hija se quede quieta. Los chicos están solos con el padre y él tendría que cumplir su condena de reclusión perpetua. Mientras que por ley nos corresponde a los abuelos maternos la tenencia de los chicos.&lt;/p&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style=&quot;font-size: 13px;&quot; id=&quot;cuerpo&quot;&gt;&lt;b&gt;Luciana Peker&lt;/b&gt;&lt;/div&gt; &lt;p&gt;LAS 12 © 2000-2009 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Todos los Derechos Reservados&lt;/p&gt;
</description>
</item>
<item>
<guid isPermaLink="true">http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/12/02/la-otra-elizabeth-taylor.html</guid>
<title>La otra Elizabeth Taylor</title>
<link>http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/12/02/la-otra-elizabeth-taylor.html</link>
<author>noreply@blogspirit.com (Fabian)</author>
<category>Literatura</category>
<pubDate>Wed, 02 Dec 2009 12:00:00 +0200</pubDate>
<description>
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;img src=&quot;http://lamandinga.blogspirit.com/media/00/00/485319347.jpg&quot; id=&quot;media-416639&quot; alt=&quot;et.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: left; margin: 0.2em 1.4em 0.7em 0;&quot; /&gt;Considerada entre las más sutiles escritoras inglesas del siglo XX, Elizabeth Taylor cargó toda su vida con el karma de un nombre compartido. Una biografía que acaba de aparecer en Inglaterra devela no sólo los títulos de su talento oculto sino toda una historia de amor escondida en los cajones de una señora de su casa.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;div style=&quot;font-size: 13px;&quot; id=&quot;cuerpo&quot;&gt; &lt;p class=&quot;margen0&quot;&gt;En 1944 la Twenty-Century Fox estrenaba la película Jane Eyre. Una nena de once años y ojos violetas hacía de Helen Burns, la amiga de la protagonista. Muy pocas tomas para la pequeña Elizabeth Taylor que moría tuberculosa en las primeras escenas. Ese mismo año, la niña precoz reaparece en National Velvet. ¿Quién iba a sospechar que cruzando con éxito la adolescencia se iba a convertir en una de las estrellas más escandalosas y famosas del mundo? O mejor: ¿A quién podía importarle?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Siempre hay alguien. A una mujer de 33 años, llamada Elizabeth Taylor y que estaba por publicar su primera novela, le habría importado. Para arrancarse a tiempo ese nombre que la condenó a vivir como un eco, como la otra siempre, como la que no es. Antes de ver en la calle su tercera novela, la autora que había soñado con el reconocimiento y la fama pudo ver cómo tan sólo su nombre los conseguía. A mediados de los cincuenta, la verdadera Elizabeth deslumbraba con James Dean en Gigante y era La gata sobre el tejado de zinc junto a Paul Newman. “Odio mi nombre”, le escribe a una amiga en 1965 cuando a la sazón su tocaya protagonizaba un tórrido capítulo de su tórrido romance con Richard Burton. “Estaba comprando un sombrero y la vendedora me dice: Me imagino que usted se llamaría así antes de que ella se hiciera famosa, o antes de que ella naciera. Le respondí a regañadientes que sí, que mucho antes. ¡Y entonces intentó consolarme! Bueno,para mí usted tiene más personalidad.” Un crítico de Londres celebra la aparición de sus relatos rematando con un lamento: “Extraordinaria entrega de esta escritora. Es una verdadera pena que comparta nombre con la famosa actriz”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Desde la publicación de su primera novela At Mrs Lippincote, hasta su muerte en 1975 editó otras once, cuatro volúmenes de cuentos y un libro para chicos. Fue considerada por autores tan honorables como Kingsley Amis como una de las mejores autoras del siglo XX, así como despreciada por gran parte de la crítica por demasiado femenina, concentrada en tareas domésticas, deberes maritales, estilo anticuado. La llamaron la Jane Austen de los ‘60, para bien y para mal. Además de llevar una vida de ama de casa que nunca se queja, de concentrarse en la crianza de dos hijos que hoy declaran que tardaron mucho en advertir que su madre era escritora, y ubicarse deliberadamente lejos de los cócteles y de la elite literaria, habrán sido años dedicados a maldecir su nombre, recibir cartas de fans destinadas a otra persona, sufrir equívocos y bromas fáciles. No hubo reseña donde no se consignara que la señora en cuestión era “Elizabeth Taylor, pero la escritora”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A casi 40 años de su muerte, esta misma nota se justifica menos por sus obras, que todavía no han sido traducidas al castellano, que por el morbo y estupor que provocan las coincidencias. Y aunque la del nombre bastaría para seguir leyendo, resulta inevitable agregar otros malditos accidentes. Su primer editor fue Peter Pan. El verdadero. Su primera vocación fue el teatro, se conservan no pocos artículos de diarios de la época alentando la carrera “de la joven Elizabeth Taylor, una actriz que promete”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En la actualidad, es una perfecta ignota para los lectores de lengua española, pero también lo es en su tierra. La falta de reconocimiento se deberá buscar en su nombre poco serio y en su temperamento –cuentan que una vez que accedió a ser entrevistada respondió sin parpadear y con pose de lechuza a unas 30 preguntas en apenas 30 segundos–. Por tan modesta, la consideraron pobre, por defender sus viejas costumbres creyeron que era costumbrista. He aquí otra maldición para Taylor: es muy reconocida por ser tan poco conocida. Nunca ganó un premio en vida. El mismo año en que se publicaba, póstuma, su novela Blaming, le concedieron el prestigioso Whitebread-Prize por su trayectoria. Fue a recibirlo su marido. El hombre con quien vivió desde sus 23 años, al que le planchó, lavó y cocinó y a quien jamás quiso robarle horas de atención para dedicarlas a la escritura.&lt;/p&gt; &lt;h4 class=&quot;fglas12&quot;&gt;LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ELIZABETH&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;Habría que aclarar que de no haberle importado tanto su nombre, se habría ahorrado muchos problemas. Nació el 3 de julio en 1912 y fue registrada por sus padres como Dorothy Betty Coles. Pero ella odiaba Dorothy. Era un nombre vergonzante en una época donde las aulas se llenaban de Joan, Nancy, Audrey y Peggy. No se sabe si también odiaba Betty. Lo que se sabe es que en la década del ‘30 ya había conseguido que todos, menos su padre, la llamaran Elizabeth. ¿Habrá querido el destino que esto sucediera justo en febrero de 1932, año en que nacía su tocaya? Con el Elizabeth en su poder, bastó con que se casara con un joven llamado John Taylor para convertirse en lo que ya hemos dicho. En sus tres primeras novelas, sus nombres, los de origen y los de opción, aparecen repartidos entre los principales personajes. Los de sus amigos, de sus vecinos y hasta de alguna mascota tienen siempre un reconocimiento en sus ficciones. Aunque en las pocas entrevistas que otorgó minimizó su bochorno, es posible suponer que sufrió el doble que cualquiera al ver a su Elizabeth tan querido destinado a otro ser: no por nada había dedicado sus primeros 25 años a elegir la palabra con que nombrarse.&lt;/p&gt; &lt;h4 class=&quot;fglas12&quot;&gt;NUNCA JAMAS&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;Efectivamente, el primero que reconoció su talento fue Peter Pan. Peter (Pan) Davies, quien le editó su primera novela, había sido también el niño huérfano que inspiró a James Matthew Barrie la Historia del país de nunca jamás. Las biografías lo describen como un editor sensible e inteligente que en 1945 regresaba de la guerra y se encontraba con un manuscrito rechazado por muchos, sobre una ama de casa con un marido soldado. Estos amores y desamores de posguerra le parecieron altamente vendibles y de calidad. La recepción fue favorable y la relación entre autora y editor se afianzó con la publicación de Palladiam y con las cinco novelas que siguieron. Peter sin duda habría editado todas las obras de Taylor de no haberse quitado la vida en 1960, dejando en evidencia la imposibilidad de la niñez eterna en este mundo y a nuestra autora en un estado de desprotección editorial.&lt;/p&gt; &lt;h4 class=&quot;fglas12&quot;&gt;EL HONOR PERDIDO&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;Luego de años encerrada en círculos de expertos, Elizabeth Taylor recibió en los ochenta el rescate de la editorial Virago. Se publicaron todas sus novelas en una edición de tapas floreadas con prólogos de autoras prestigiosas como Elizabeth Jane Howard, Hilary Mantel y Sarah Waters. En 1984 Angel fue elegida una de “Las trece mejores novelas de nuestro tiempo” por la crítica británica y en 2007 fue llevada al cine por François Ozon. ¿Asombrará el dato de que justo Angel es la única obra que Taylor se arrepentía de haber publicado?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pero en fin, el gesto más ampuloso de este rescate es la reciente publicación en Londres de su primera biografía. Si algo no quería esta Elizabeth, era esto. No actuaba como un personaje público y no quiso ser vista como tal. El espanto frente a los biógrafos ya aparece en “Hermanas”, un cuento en el que una mujer se ve obligada a responder preguntas para un libro sobre su hermana famosa. Adoraba su imagen y su literatura de señora de su casa “a la que por suerte jamás le pasó nada” y cuando supo que no le quedaba mucho tiempo de vida, ya en la fase terminal de un cáncer, ordenó destruir los papeles que no tuvieran un valor literario. Quedaron algunas cartas a escritores (Virginia Woolf, Kingsley Amis, Dorothy Parker) y los manuscritos de sus ficciones.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;¿Cómo hacer una biografía frente a esta fortaleza medieval? Nicole Bauman, la autora, responde en el prólogo que Taylor murió sin saber que en un lugar de este planeta quedaban algunas cartas. Centenares de páginas dedicadas a un hombre que conoció en los días en que se casaba y formaba su familia tipo. En la correspondencia más maravillosa y representativa del siglo, Bauman dixit, la escritora habla, a lo largo de 15 años, de literatura, de lo que escribe, de lo que hace, de lo que le molesta y de lo que no va a hacer. La biógrafa tan temida tuvo la delicadeza de esperar a la muerte del marido para detonar esta bomba en cuyo título incluyó las palabras mágicas que harán que la pobre no deje de revolcarse en su tumba. Sí, el libro se llama The Other Elizabeth Taylor (La otra Elizabeth Taylor). El honor de un nombre, queda salvado. Ninguna Elizabeth Taylor ha nacido para ser el ama de casa que todos estaban esperando.&lt;/p&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style=&quot;font-size: 13px;&quot; id=&quot;cuerpo&quot;&gt;&lt;b&gt;Liliana Viola&lt;/b&gt;&lt;/div&gt; &lt;p&gt;LAS 12 © 2000-2009 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Todos los Derechos Reservados&lt;/p&gt;
</description>
</item>
<item>
<guid isPermaLink="true">http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/12/01/el-maleficio-de-la-mariposa.html</guid>
<title>El maleficio de la mariposa</title>
<link>http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/12/01/el-maleficio-de-la-mariposa.html</link>
<author>noreply@blogspirit.com (Fabian)</author>
<category>Books</category>
<category>Gay</category>
<category>Sociedad</category>
<pubDate>Tue, 01 Dec 2009 12:00:00 +0200</pubDate>
<description>
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;img src=&quot;http://lamandinga.blogspirit.com/media/01/01/662979039.jpg&quot; id=&quot;media-416638&quot; alt=&quot;fgl1.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: right; margin: 0.2em 0 1.4em 0.7em;&quot; /&gt;La posible identificación de los restos de Federico García Lorca, víctima de la Guerra Civil Española, y la aparición de un nuevo libro firmado por Ian Gibson que centra su atención en la peripecia homosexual de su biografía, invitan a volver a leer a uno de los más grandes poetas de todos los tiempos.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;b&gt;Una vida&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En estos días, la humanidad espera en vilo que los equipos de antropología forense que trabajan en las inmediaciones de Granada por orden del juez Baltasar Garzón descubran e identifiquen los restos de Federico García Lorca, que podrían estar (o no) en una fosa común entre Víznar y Alfacar, donde hay tres mil personas enterradas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La circunstancia obliga a reexaminar las razones del asesinato del poeta, y también algunos aspectos de su vida.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En sus años escolares le decían Federica, y la prensa de derecha se refería a él, cada vez que querían desacreditar a La Barraca, la compañía teatral que fue una pieza central de la política cultural de la República Española, como Federico García Loca.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Hijo de Vicenta Lorca y Federico García Rodríguez, el que estaría llamado a convertirse en “el poeta español más leído de todos los tiempos” nació el 27 de agosto de 1897 como Federico del Sagrado Corazón de Jesús. Ya adulto, Lorca, cuya pasión por la mentira corría pareja con su pasión por la poesía, la música y el folklore, echó a correr la especie de que no había caminado hasta los cuatro años como consecuencia de una grave enfermedad.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Lo cierto fue que el niño tenía grandes pies planos y la pierna izquierda ligeramente más corta que la derecha, defectos que “con el tiempo prestarían a su manera de andar un característico balanceo o cimbreo corporal” (como nos informa Ian Gibson en su monumental biografía, Federico García Lorca).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Desde el comienzo, Lorca, que ha nacido apenas treinta años después de que por primera vez en la historia de Occidente se imprimiera la palabra “Homosexualität” en un folleto militante, marcha con su andar de pie quebrado hacia lo queer.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Toda la historia de la poesía de Lorca puede leerse como un combate contra los monstruos infernales, y hay un compuesto indiscernible entre autoctonía, sexualidad, naturaleza y cultura que es lo que podríamos reconocer como propiamente lorquiano.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Lábdaco (padre de Layo) quiere decir “rengo”, Layo (padre de Edipo) quiere decir “pie torcido”. Edipo quiere decir “pie hinchado”. Es con esa serie de nombres prestigiosos, en los que la persistencia de la autoctonía humana se inscribe directamente en el cuerpo y el andar (la imposibilidad de salirse totalmente de la tierra), con los que Lorca establece una relación de linaje.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Lo ctónico se opone a lo olímpico como el inframundo se opone a lo celestial.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Es posible glosar el mito de Edipo de muchas formas, pero la lectura que más conviene retener y relacionar con la obra de Lorca es la que lo reconoce como una suerte de instrumento lógico que permite articular una respuesta a la pregunta inicial: “¿Se nace de uno solo, o bien de dos?”. Y a la pregunta derivada: “¿Lo mismo nace de lo mismo o de lo otro?”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Lo que se llama queer no es sino una etiqueta (la última) para una pregunta radical sostenida en el murmullo de los pájaros: ¿lo Real es Uno o Múltiple? ¿Somos verdaderamente libres o el efecto de un sistema de clasificación sistemática que nos precede?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;b&gt;Lo natural&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En un retrato retrospectivo, Lorca ha presentado su infancia en los siguientes términos:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Siendo niño, viví en pleno ambiente de naturaleza (...). En el patio de mi casa había unos chopos. Una tarde se me ocurrió que los chopos cantaban. El viento, al pasar por entre sus ramas, producía un ruido variado en tonos, que a mí se me antojó musical. Y yo solía pasarme las horas acompañando con mi voz la canción de los chopos. Otro día me detuve asombrado. Alguien pronunciaba mi nombre, separando las sílabas como si deletreara: “Fe... de... ri... co”. Miré a todos lados y no vi a nadie. Sin embargo, en mis oídos seguía chicharreando mi nombre. Después de escuchar largo rato, encontré la razón. Eran las ramas de un chopo viejo que, al rozarse entre ellas, producían un ruido monótono, quejumbroso, que a mí me pareció mi nombre.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Cómo el niño-poeta ha podido alucinar en el ruido monótono y quejumbroso de unas ramas viejas su propio nombre sería asunto de la psicología experimental o de la psiquiatría, pero lo cierto es que el relato dice una verdad: el llamado de la tierra como constitutivo de la poética lorquiana, es decir, la imaginación (poética) procede de la naturaleza, es su continuación, y el ser es autóctono (lo vegetal es su modelo). De allí el proyecto nunca abandonado de devenir uno con lo verde (“verdes vientos, verdes ramas”), la dificultad de ese devenir y la consecuente melancolía. El niño ya sabe que el arte no es privilegio del hombre y que constituye un geomorfismo y no un antromorfismo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;b&gt;Lo animal&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El primer libro publicado por Lorca, en 1918, se llama Impresiones y paisajes, y en él ya se deja leer la creciente fricción entre el celestial Sagrado Corazón de Jesús con el que ha sido marcado y su infernal cojera. Libro de poemas, de 1921, se cierra con “El macho cabrío”, fechado en 1919:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;¡Cuántos encantos&lt;br /&gt; tiene tu barba,&lt;br /&gt; tu frente ancha,&lt;br /&gt; rudo Don Juan!&lt;br /&gt; ¡Qué gran acento el de tu mirada&lt;br /&gt; mefistofélica&lt;br /&gt; y pasional!&lt;br /&gt; (...)&lt;br /&gt; Tu sed de sexo&lt;br /&gt; nunca se apaga;&lt;br /&gt; ¡bien aprendiste&lt;br /&gt; del padre Pan!&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Todavía no muy lorquiano, el poema muestra la evidente inclinación uranista del joven granadino. Más importante es notar la aparición del aker de los aquelarres. Salido del infierno, mefistofélico, el aker de Lorca abre la puerta de la fragua por donde entrará la omnipresente luz lunar (“la luna vino a la fragua / con su polisón de nardos”). Lorca sacará a la luna de la tradición tardo-romántica y la reintegrará a la tradición celtíbera: el plenilunio de la Turdetania, las comunidades imposibles, las sociedades secretas y los rituales anticristianos de regeneración del mundo son los puntos irisados que organizan la constelación de autoctonía y sexualidad, lo queer de Lorca. La luz lunar, cuyo predicado es el neutro, aparecerá reflejada en los pozos donde duermen su sueño los niños insepultos (sacrificios en altar y sacrificios en pozo se oponen como lo olímpico y lo infernal).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El último poema “estadounidense” de la extraordinaria conferencia “Un poeta en Nueva York” (el libro fue publicado después del asesinato de Lorca) es precisamente “Niña ahogada en un pozo”, que opone infancia y género, es decir: el yo sexuado y el yo de la infancia. La niña de la infancia, Federica, vuelve como la Samara de The Ring a cobrar el precio del sacrificio ctónico. Lo que además regresa en ese poema último de un ciclo es el estribillo, el ritornello del agua que no desemboca. Al agua fija en un punto (el pozo) se opone el agua corriente, como lo Uno de Parménides se opone a lo Múltiple de Heráclito. La niñez estancada contra la niñez que fluye hacia lo múltiple (vegetal o animal): el llamado de la naturaleza y la fuerza de la autoctonía. Así sostiene Lorca un imaginario (homo)sexual, luego de haber atravesado todas las etapas de su pensamiento y ensayado todos los estilos de escritura.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;b&gt;Lo colectivo&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En 1922, Lorca pronuncia una conferencia en el Centro Artístico de Granada: “El Cante Jondo. Primitivo canto andaluz”. Es, una vez más, el encuentro con la fatalidad de lo autóctono, pero elevado ahora a programa estético. La pena, dice Lorca, no es del sujeto que canta sino del género y, por esa vía, se instaura una cosmogonía cuyo contenido (y cuya expresión, porque son indiscernibles) es la “nostalgia de lo autóctono”. Mucho más adelante, en 1931, Lorca dirá: “Yo creo que el ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de los perseguidos. Del gitano, del negro, del judío... del morisco, que todos llevamos dentro”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se trata, ya, de sostener un proceso de desidentificación que implica abrazar una causa, la causa de “los perseguidos” que son, con más precisión, los raros o fuera de clasificación. Lo que canta, lo que habla en Poema del Cante Jondo no es un individuo sino un colectivo indefinido: “el alma andaluza” de naturaleza trágica. Autoctonía y tragedia son el fondo común que encuentra Lorca en las coplas del Cante Jondo: “El Amor y la Muerte... pero un Amor y una Muerte vistos a través de la Sibila, ese personaje tan oriental, verdadera esfinge de Andalucía”. Es el regreso de la esfinge, el monstruo ctónico de Edipo, que vuelve para plantear el enigma de lo Múltiple en lo Uno: no la culpa del desvío sino una ética del abandono y la disidencia; no una política de la reproducción familiar sino la pandemia del contagio.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;b&gt;Sebastián&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Más allá de los episodios biográficos (ver recuadro) que desencadenaron el decisivo viaje a Nueva York de Lorca en 1929, lo que se lee en ese momento de vacilación (existencial y estética) es la pregunta sobre cómo conjugar el tradicionalismo autóctono con la destrucción generalizada preconizada por el programa superrealista. Poeta en Nueva York, El público y Así que pasen cinco años, obras póstumas, son el umbral de una transformación profunda. Desde 1925, Lorca ha venido discutiendo con el sinuoso Salvador Dalí y el infame Luis Buñuel temas de estética y, también, de política sexual.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En la “Oda a Salvador Dalí”, publicada en 1926, Lorca anota lo que constituirá una de sus obsesiones en los años siguientes:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;¡Oh Salvador Dalí de voz aceitunada!&lt;br /&gt; Digo lo que me dicen tu persona y tus&lt;br /&gt; cuadros.&lt;br /&gt; No alabo tu imperfecto pincel adolescente,&lt;br /&gt; pero canto la firme dirección de tus flechas.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Además de algunos dibujos y cartas dirigidos a Lorca (“¿No habías pensado en lo sin herir del culo de San Sebastián?”), Dalí le dedica en 1927 el extraordinario texto Sant Sebastià, que hace de la figura del mártir una máquina célibe y a partir de la cual desarrolla un elogio de la objetividad y la apatía estéticas, en una dirección que parece contraria a la que Lorca había apuntado en su “Oda”, al colocar al pintor en el lugar del arquero y a sí mismo en posición de víctima sagitaria (en los recuerdos de Dalí, era Lorca quien pretendía sodomizarlo).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En la conferencia “Un poeta en Nueva York”, Lorca escribirá, por única vez, el nombre de la figura que, en su perspectiva, sella la nueva alianza entre lo ctónico y lo poiético: “Convengamos en que una de las actitudes más hermosas del hombre es la actitud de San Sebastián”, escribe sin más aclaración y totalmente fuera de contexto.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Esa inesperada aparición de aquel cuyas glorias cantaron no sólo los grandes pintores europeos del Renacimiento al Barroco (quiero decir: todos ellos) sino, también, Marcel Duchamp y T. S. Eliot, es la clave de la articulación en la que está pensando Lorca, el fundamento de lo queer, la voz que le viene, ahora, a la vez de la tierra y del cielo. Un llamamiento simultáneo al martirologio y a la desclasificación.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;b&gt;Clases&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El primer poema que Lorca escribió en Nueva York fue “Oda al rey de Harlem”, donde reaparece la noción de “raza maldita”, la amplificación del tema gitano y, a partir de ese impulso de universalización de motivos autóctonos, un postulado de identificación con esas comunidades imposibles en las cuales no se puede reconocer al semejante porque no hay identificaciones sino sencillamente multiplicidades.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Lorca desarrolla en el más impresionante poema (“Oda a Walt Whitman”), del que será su último libro de poemas planeado como tal, una teoría de la (homo)sexualidad natural (“un desnudo que fuera como un río”) en oposición a una (homo)sexualidad producida socialmente (“pantano oscurísimo donde sumergen a los niños”), donde el agua estancada y el agua que fluye adquieren nuevas connotaciones sin desprenderse de las que ya formaban una constelación omnipresente en su obra.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En Cuba, donde se detiene luego de su período neoyorquino, escribe El público, donde se lee la sorprendente sentencia: “El ano es el fracaso del hombre, es su vergüenza y su muerte”, que, si bien es expresión de un ataque de pánico homosexual que parece continuar el diálogo con Salvador Dalí, también puede interpretarse ya como una teoría del descentramiento y la desclasificación queer en la línea en que lo planteará Severo Sarduy en sus escritos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Es en Cuba donde finaliza también la “Oda a Walt Whitman”, poema didáctico-doctrinario que vuelve a superponer lo natural y lo construido, lo autóctono y lo celeste, el Sagrado Corazón y el macho cabrío, para excluir del festín de la vida (la “bacanal” de la que participan “los confundidos, los puros, / los clásicos, los señalados, los suplicantes”) únicamente a los “maricas de las ciudades”, “esclavos de la mujer”, “perras de sus tocadores”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Yo quisiera rescatar a Lorca de estas últimas y penosas palabras que parecen más bien pronunciadas para agradar a sus enemigos (Buñuel y la Falange) que para sostener un proyecto de vida y de arte, un arte de vivir, y de vivir juntos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Quisiera poder decir que cuando Lorca escribió “¡No haya cuartel!” y “¡Alerta!” no quiso sino alertarnos contra el poder de la normalización, contra el poder de los sistemas clasificatorios que, a través de la injuria, construyen modelos de comportamiento aberrantes que sólo pueden comprenderse como espejos de agua podrida.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sé que la delicadísima estructura de su obra, su agónica marcha hacia la felicidad (como cosa colectiva), su confianza ciega en el llamado de la naturaleza y en la poesía como respuesta a esas voces que decían su nombre, su compasión por las niñas enterradas en los pozos y los plenilunios precristianos (prehumanistas) que él rescató de la barbarie, así lo autorizan.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La Sagrada Familia celestial, lo comprendió Lorca con una intuición que no alcanzó a desarrollar antes de que lo asesinaran (y lo asesinaron, entre otras cosas, para que no alcanzara a desarrollar esa intuición), no es nada sin San Sebastián, ese abandonado en la Cloaca Máxima: carece de sentido.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pero prefiero no poner a Lorca en el lugar de su posteridad. Lo leo en el instante en que él sabe que va a morir, como lo sabe del niño músico y poeta que fue, cuya imagen de pie quebrado entrevé en un pozo de agua que no desemboca, víctima de una política de exterminio.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Lo leo en el instante en que elige el desorden y se ofrece como víctima de los sistemas de clasificación, en el instante en que lo queer no tiene todavía un nombre y, por eso mismo, tampoco programa, ni destino.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;“Nueva York (oficina y denuncia)”, en Poeta en Nueva York:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes?&lt;br /&gt; ¿Ordenar los amores que luego son fotografías,&lt;br /&gt; que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre?&lt;br /&gt; No, no; yo denuncio.&lt;br /&gt; Yo denuncio la conjura de estas desiertas oficinas&lt;br /&gt; que no radian las agonías,&lt;br /&gt; que borran los programas de la selva,&lt;br /&gt; y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas&lt;br /&gt; cuando sus gritos llenan el valle&lt;br /&gt; donde el Hudson se emborracha con aceite.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;b&gt;Daniel Link&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;span style=&quot;text-decoration: underline;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;El biografismo conduce a lo peor&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;div style=&quot;font-size: 13px;&quot; id=&quot;cuerpo&quot;&gt; &lt;p class=&quot;margen0&quot;&gt;&lt;i&gt;El hispanista irlandés (naturalizado español) Ian Gibson, biógrafo de Federico García Lorca, ha declarado que devolverá la Medalla de Andalucía que le fuera concedida en 1998 si los restos del poeta no son identificados tras la apertura de la fosa en la que supuestamente se encuentran.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;Además de su monumental biografía, Federico García Lorca (Crítica, 1988), Gibson acaba de publicar Caballo azul de mi locura. Lorca y el mundo gay (Planeta, 200), un libro patético (ya desde su título) que pretende desentrañar “el drama del gran poeta del amor oscuro enfrentado a una sociedad machista e intolerante” y que, si bien agrega material biográfico de interés, es totalmente impotente a la hora de reconstruir el pensamiento de Lorca sobre la sexualidad, planteándolo como una mera víctima de su propio deseo.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;Lorca pudo haberse imaginado víctima (aunque sus textos son bien explícitos en cuanto a su colocación como mártir), pero lo cierto es que su obra nos importa (debería importarnos) como desarrollo de un pensamiento. Gibson opera sobre los textos de Lorca (a los que tergiversa hasta el absurdo) como si éstos fueran sólo efecto del deseo y no del pensamiento.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;Sigmund Freud, famoso por mucho más que la frase “He triunfado allí donde el paranoico fracasa”, estableció cierta relación entre la teoría (heterosexual) y la práctica (homosexual). La primera es la verdad sobre la segunda.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;Inspirado por la misma equivocación, Gibson (que lamenta en el prólogo del libro “la triste muerte” de su hermano, que “padeció el calvario de descubrirse gay”) se dedica a demostrar lo obvio, la homosexualidad del individuo social llamado Lorca, al que victimiza (la “causa” de que Lorca viaje a América es Emilio Alardén, el “malo” en el melodrama barato urdido por Gibson, etcétera). Para justificar una versión tan disparatada (y tan desinformada) de cómo puede funcionar la “vivencia homosexual” en contextos de injuria, Gibson se dedica, página tras página, a tergiversar los textos de Lorca, a los que atribuye fatigados “simbolismos” de la más dudosa calaña.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;Para muestra, basta un botón, su lectura del poema “Tu infancia en Menton” que, efectivamente dedicado a Alardén, es, antes que nada (y, por eso mismo, un poema magistral), la experiencia sensible de un viaje nocturno en tren (la iluminación y el traqueteo de los versos, aspectos a los que Gibson es totalmente insensible). El verso “el tren y la mujer que llena el cielo” revela, para el biógrafo desbocado, no la presencia de la omnipresente luna lorquiana sino la “de la mujer rival” (Alardén tenía novias), “imaginada como enorme por la amenaza que constituye para el yo”. Corramos un tupido velo de pudor sobre los dislates del condecorado crítico y agradezcámosle, eso sí, sus preciosos documentos.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;/div&gt; &lt;p&gt;SOY © 2000-2009 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Todos los Derechos Reservados&lt;/p&gt;
</description>
</item>
<item>
<guid isPermaLink="true">http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/11/30/el-grito-de-gloria.html</guid>
<title>El grito de Gloria</title>
<link>http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/11/30/el-grito-de-gloria.html</link>
<author>noreply@blogspirit.com (Fabian)</author>
<category>Gay</category>
<category>Music</category>
<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 12:00:00 +0200</pubDate>
<description>
&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;img src=&quot;http://lamandinga.blogspirit.com/media/02/00/1986342634.jpg&quot; alt=&quot;gg.jpg&quot; id=&quot;media-409351&quot; style=&quot;border-width: 0; float: left; margin: 0.2em 1.4em 0.7em 0;&quot; /&gt;Hace treinta años, Gloria Gaynor regalaba al mundo una de las canciones más célebres de todos los tiempos, “I will survive”. Destinada a atravesar todas las fronteras, bien pronto fue adoptada como himno de resistencia y la causa de las locas encontró en esas palabras de resentimiento amoroso una forma de colocarse ante la hostilidad del mundo.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;¿Qué es una “buena canción”? ¿Son la música o los versos, las intenciones o los sobreentendidos los que determinan el éxito de una canción, cuando éste se da más allá de las generaciones y las fronteras culturales? Habrá tantas respuestas como sujetos sociales se supongan e, incluso, podría invertirse esa convicción para decir que habrá tantos sujetos como respuestas a esas preguntas puedan darse.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Hay personas que, atadas vagamente al paradigma de la música culta, suponen que una “buena canción” está ligada con las melodías, los arreglos, las armonías y los ritornellos, están los que lo apuestan todo al sentido de unos versos y a su potencia para arrastrarnos hacia entretelas del alma nuestra que desconocíamos, y están los que sólo se rendirán ante la capacidad, si no de producir identidad, al menos de generar un vínculo de reconocimiento, un tenue lazo de comunidad (emocional, como no puede ser de otra manera tratándose del universo pop, nuestro universo).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Es probable que una buena canción necesite un poco de cada una de esas propiedades e incluso más: una versión primera, una voz que la sostenga, un cuerpo que le dé sentido. “I will survive” es el ejemplo más a mano que tenemos y el más misterioso.&lt;/p&gt; &lt;h3 class=&quot;fgsoy&quot;&gt;Estratos&lt;/h3&gt; &lt;p&gt;Considerada separadamente en sus diferentes capas, “I will survive” no podría superar ninguna prueba. La volvió famosa hace treinta años Gloria Gaynor, una estrella por entonces secundaria de la música disco que desde “Never can say goodbye” (1974) no había logrado otro suceso semejante. Una música de pobres con aspiraciones, como la misma cantante habría de reconocer: “Era un momento de recesión y la gente necesitaba liberarse de los problemas y del estrés. No había dinero, y por eso prosperaron las discotecas”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La melodía de “I will survive” es pegadiza y, por lo mismo, un poco insoportable. No en vano es la canción de karaoke número uno en todo el mundo. Y karaoke es, no para uno, sino para la industria musical en su núcleo más duro (piénsese en Simon Cowell, jurado de American Idol), un insulto a la musicalidad. Una canción que todo el mundo quiere y puede cantar (y que se tolera en situación de karaoke) debe de ser en algún sentido responsable o cómplice de semejante aniquilación de la música.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Los versos de la canción (que en nada se diferencia del más patético de los boleros) son de una sintaxis totalmente descalabrada y podrían traducirse como el siguiente relato: “Al principio me había quedado de piedra y en estado de parálisis pensando que ya jamás volvería a tenerte a mi lado. Pero fueron tantas las noches que pasé pensando en el daño que me habías hecho que me fortalecí y aprendí a seguir con mi vida. ¿Y ahora se te ocurre volver? ¡Debería haberme cambiado este look idiota! ¡Debería haber hecho que me devolvieras las llaves! Rajá de acá, no te necesito. ¿Pensaste que iba a extrañarte hasta la muerte? No, no, chiquito, yo voy a sobrevivir mientras sepa amar. Ya pasé tantas noches atormentándome, llorando, juntando los pedazos de mi corazón destrozado que ahora puedo mantener la cabeza bien alta (fijate si habré cambiado) y guardar mi amor para alguien que me ame”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;O sea, un puro rencor vivo. ¿Sirven esas palabras como círculo mágico de reconocimiento, como lazo comunitario de algún tipo? ¿Para quiénes?&lt;/p&gt; &lt;h3 class=&quot;fgsoy&quot;&gt;Círculos&lt;/h3&gt; &lt;p&gt;“I will survive” fue concebida por Dino Fekaris y Freddie Perren y la discográfica la destinó a la cara B de un single que habría de grabar en 1978 Gloria Gaynor (New Jersey, 1949), quien abrazaría (como Beatriz Salomón) la fe evangélica en 1982.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En 1979 Polydor comprobó la arrasadora predilección del público por esa historia particular de la infamia que obtendría en 1980 el Grammy a la Mejor Canción Disco (lo que no quiere decir mucho, salvo para quienes vivieron con intensidad ese año musical) y que, con el tiempo, llegaría a formar parte de la banda sonora de más de cincuenta películas y que conocería más de doscientas versiones, incluida la que Almodóvar (Atame, 1987) volvería famosa en el mercado de la lengua castellana, “Resistiré” (en una versión del Dúo Dinámico que no guarda sino una vaga semejanza con el original), y también la espantosa recreación de Celia Cruz, que sigue más fielmente la melodía pero trastorna totalmente el sentido: “Yo viviré, ahí estaré/ mientras pase una comparsa/ con mi rumba cantaré/ seré siempre lo que fui/ con mi azúcar para ti/ Yo viviré, yo viviré”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;¿Quiénes se reconocen en “I will survive”, quiénes la consideran una “buena canción”? Todos, podríamos decir: desde la adolescente pálida a la que nadie invitará al baile de graduación en un remoto pueblo de los Estados Unidos, hasta la peluquera del conurbano bonaerense a la que alguna madrugada le robaron todo cuando bajó del colectivo. Se dice, incluso, que la canción es uno de los himnos obligados de la causa de las locas, las desclasadas, las perseguidas, las malqueridas, las que pese a todo afirmarán el derecho a la existencia en contra de la adversidad, el rechazo y el estigma.&lt;/p&gt; &lt;h3 class=&quot;fgsoy&quot;&gt;Lazos&lt;/h3&gt; &lt;p&gt;“Resistiré” lleva “I will survive” hacia “el aguante”. Potencia, podría decirse, el rencor (la llaga viva) en grito de protesta (en arma): esos dos polos forman parte indisoluble del original, lo que justifica la pandemia, así en Studio 54, la mítica discoteca que la puso a circular por el mundo, como en la fiesta de casamiento de la novia egipcia. Sobreviviré. Voy a ser capaz de reponerme a todas las adversidades (especialmente: tu abandono). No es raro que Gloria Gaynor haya interpretado su encuentro con esa canción que le cambiaría la vida como una llamada mesiánica (“Dios me usó para mandar el mensaje de ‘I will survive’”).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Una vez, tuve la dicha de escuchar a un coro que había reservado para el bis (porque a la directora del ensemble le habían pedido que se abstuviera de incluirla en el repertorio) “Resistiré”. Después de la presentación me enteré de que ese coro había sido formado con las voces rechazadas de todos los demás (la circunstancia se notaba). De modo que “Resistiré” o “I will survive” (para el caso son lo mismo) funcionaban como el lazo que unía lo desunido, la comunidad de los que no tienen comunidad, el reconocimiento de quienes sólo pueden reconocerse a partir del rechazo de los otros, el grito de los que fueron condenados al silencio.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Para celebrar el trigésimo aniversario de su hit, Gloria Gaynor lanza ahora una versión digital remasterizada de la canción, tanto en inglés como en español, además de una balada nueva (“He Gave Me Life, I Will Survive”). El CD con las tres canciones podrá adquirirse en &lt;a href=&quot;http://www.gloriagaynor.com&quot;&gt;www.gloriagaynor.com&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Daniel Link&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;SOY © 2000-2009 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Todos los Derechos Reservados&lt;/p&gt;
</description>
</item>
<item>
<guid isPermaLink="true">http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/11/29/¿nos-hemos-visto-antes.html</guid>
<title>¿Nos hemos visto antes?</title>
<link>http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/11/29/¿nos-hemos-visto-antes.html</link>
<author>noreply@blogspirit.com (Fabian)</author>
<category>Psiquis</category>
<category>Sociedad</category>
<pubDate>Sun, 29 Nov 2009 12:00:00 +0200</pubDate>
<description>
&lt;div style=&quot;font-size: 13px;&quot; id=&quot;cuerpo&quot;&gt; &lt;p class=&quot;margen0&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://lamandinga.blogspirit.com/media/00/01/1502172492.jpg&quot; id=&quot;media-414369&quot; alt=&quot;dreamface.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: left; margin: 0.2em 1.4em 0.7em 0;&quot; /&gt;Dice la leyenda, primero urbana y después filtrada a Internet, que en enero de 2006, la paciente de un reconocido psiquiatra dibujó el rostro de un hombre y lo dejó sobre el escritorio del médico, en Nueva York. No era cualquier rostro: era el que se le aparecía en sus sueños. Ese hombre fantasmal le había dado consejos sobre su vida privada más de una vez, y ella nunca lo había visto en la vida real.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El retrato se quedó ahí, hasta que llegó otro paciente, reconoció la cara y le dijo al psiquiatra que ese hombre también lo visitaba en sueños.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El psiquiatra decidió entonces mandar el retrato a colegas que tenían pacientes con sueños recurrentes. En pocos meses, varios lo reconocieron como visitante nocturno. Todos lo llamaban “este hombre”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Hasta hoy, más de 2000 personas han reconocido a este hombre como el hombre que se les aparece en sueños, y en varias ciudades del mundo: Los Angeles, Berlín, San Pablo, Teherán, Beijing, Roma, Barcelona, Estocolmo, París, Nueva Delhi, Moscú.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;¿Y cómo se sabe toda esta historia? Porque un grupo de inquietos subió el retrato del hombre de los sueños a thisman.org, junto con flyers para imprimir y pegar por las calles de las ciudades –servicio que pueden realizar los visitantes de la página– y diferentes versiones de la cara soñada, algunas tontas, otras que dan un poco de miedo. El objetivo es saber quién es este hombre, por qué aparece en sueños recurrentes, y formar pequeñas comunidades que puedan compartir sus historias acerca del visitante.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Hay teorías, claro, sobre por qué puede darse este fenómeno: la teoría del arquetipo (el rostro pertenece al inconsciente colectivo y se les aparece en tiempos de estrés a sujetos sensibles); la teoría religiosa: que este hombre sería el Creador; la teoría del surfista de sueños, que es la más simpática pero la menos científica, y reza que este señor sería real, alguien con la capacidad de entrar en los sueños de la gente gracias a habilidades psicológicas especiales. Y otras más.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pero la teoría que más fuerza toma es la de que el señor de los sueños es parte de una campaña de marketing viral, o que sencillamente, si uno soñó con esta cara, es porque tiene una mente particularmente influenciable y suspectible, impresionable.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Por qué marketing viral: bueno, el sitio está teniendo un posicionamiento importante en la web, y de a poco aparece en numerosos tweets y blogs. Mucha gente no cree que sea una campaña ni un chiste lyncheano inquietante, y sencillamente le tienen miedo a este hombre cejijunto. Otros lo desdeñan. Pero lo cierto es que nadie sabe la verdad. Salvo algunos bloggers que aseguran conocer al autor del sitio: sería Andrea Natella, un italiano “sociólogo especializado en marketing” que habría registrado el dominio en enero de 2009. Es, además, el fundador de “Guerrilla Marketing”, un colectivo que plantea “un conjunto de técnicas de comunicación no convencionales que consiguen máxima visibilidad con mínima inversión”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Puede ser. Debe ser. Pero sería tanto mejor, le daría un poco de misterio y densidad a este mundo que el hombrecito tenebroso fuera real. Y viniera esta misma noche a asegurarnos que conoce esta teoría de Andrea Natella, que es mentira, que él existe. Y que, claro, nunca explique quién es. Ni por qué viene. Ni si alguna vez se va a ir.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sin autor / RADAR © 2000-2009 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Todos los Derechos Reservados&lt;/p&gt; &lt;/div&gt;
</description>
</item>
<item>
<guid isPermaLink="true">http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/11/28/todo-negro.html</guid>
<title>Todo negro</title>
<link>http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/11/28/todo-negro.html</link>
<author>noreply@blogspirit.com (Fabian)</author>
<category>Culturas</category>
<category>Sociedad</category>
<pubDate>Sat, 28 Nov 2009 12:00:00 +0200</pubDate>
<description>
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;img src=&quot;http://lamandinga.blogspirit.com/media/00/02/991617407.jpg&quot; id=&quot;media-411817&quot; alt=&quot;mant.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: right; margin: 0.2em 0 1.4em 0.7em;&quot; /&gt;Si algo le faltaba a la era Obama, después del polémico Premio Nobel de la Paz al presidente que sigue moviendo sus tanques en Medio Oriente, era un tributo de la familia Barbie, la muñeca más popular del mundo desde hace cincuenta años. Es que la firma Mattel sabe que la rubia de la cintura de avispa puede perder el cetro de la más linda en manos de una de las figuras más mimadas de la prensa norteamericana: Michelle Obama. Entonces apareció Grace, una Barbie de piel oscura, nariz ancha y labios carnosos. A la que sólo le faltaría el pelo crespo, pero claro, tampoco hay por qué exagerar.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;div style=&quot;font-size: 13px;&quot; id=&quot;cuerpo&quot;&gt; &lt;p class=&quot;margen0&quot;&gt;¿Qué tenía puesto Michelle Obama? ¿Mostró mucho las piernas? ¿El vestido era más lindo que el de Carla Bruni? Cada aparición pública de la primera dama norteamericana conquista páginas en diarios y revistas, es un hecho, el estilo de la señora Obama se puso de moda.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En Malibú, mientras se miraba en el espejo y cepillaba su larguísima cabellera rubia Barbie supo que no era la más linda del reino, una afroamericana estaba ocupando su trono. No había tiempo que perder, tenía que estar a la altura de las circunstancias porque nadie mejor que ella para acompañar a Michelle en la pasarela cotidiana, nadie mejor que ella para entrar en el cuarto que las pequeñas Maia y Sasha Obama tienen en la Casa Blanca, nadie mejor que ella para seguir marcando tendencia. Tardaron cincuenta años pero aquí están, llegaron Grace, Kara y Trichelle, las muñecas negras de Barbie.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;No es una novedad que en el frondoso árbol de las Barbies haya una muñeca afroamericana, a fines de los años sesenta apareció Christie, de pelo rizado y castaño, ojos marrones y piel morena, en realidad parecía una Barbie cualquiera pintada con un corcho quemado, pero allí estaba Christie posando en el álbum familiar junto a Ken, Skipper y Teresa, la amiga hispana. En 1969 apareció otra, Julia, una nueva amiga de color con cabello castaño que después tiñó de rojo anaranjado, inspirada en Julia Baker, un popular personaje de la televisión norteamericana, interpretado por Diahann Caroll. De modo que muñecas negras (o algo parecido) ya había en el mundo Barbie, ya sea como respuesta a situaciones políticas, como la ley sobre los derechos civiles que extendía la lucha contra la discriminación racial a fines de los años sesenta o por el éxito de un programa de televisión, pero eran apenas hechos asilados, perdidos en un catálogo demasiado blondie.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La novedad en la era Obama es que esta vez han lanzado al mercado una nueva línea de Barbies, bautizadas como So in Style, estas flamantes muñecas que cuestan entre 8 y 25 dólares, son de piel oscura (cada una de un color diferente: café claro, chocolate y caramelo) y si bien traen algunas pequeñas modificaciones corporales: labios más carnosos, pómulos más pronunciados, nariz un poco más chata y ancha, mantienen las piernas eternamente largas y el sello inconfundible de la ínfima cintura. Usan accesorios llamativos, grandes aros, collares dorados, están muy maquilladas y el rouge es súper brilloso. Una es porrista, otra es amante de la matemática y la música y a la otra le gusta el hip hop.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pero ¿qué pasa con el pelo de estas nuevas amigas afroamericanas? No todas tienen el pelo rizado, y algunas hasta tienen algunos reflejos más claros en sus flequillos, la respuesta oficial fue contundente, explicó que las hacían con pelo lacio porque uno de los divertimentos más celebrados por las nenas a la hora de jugar con las Barbies es poder hacerles diferentes peinados. Justamente por eso, Sheri Parks, profesora de estudios americanos en la Universidad de Maryland, señaló que “las madres negras que quieren que sus hijas amen su pelo natural se enfrentan a una dura batalla y estas muñecas la harán más complicada”, Lisa Simpson debe estar de acuerdo con la profesora Parks.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La creadora de estas nuevas Barbies es Stacey McBrideIrby, una diseñadora estadounidense negra y madre de dos hijas que dijo que buscaba responder a la demanda de la comunidad afroamericana y a la que se la ve posando sonriente rodeada por las flamantes estrellitas mientras declaraba: “Me gustaría que estas nuevas muñecas no sólo representan a mi comunidad y a mi cultura, sino también que incentiven a las chicas a alcanzar sus sueños”. Stacey agregó que deseaba crear una línea de “muñecas para muchachitas negras que se parecieran a ellas, que inspiraran y tuvieran objetivos profesionales” (...) “Quiero que se vean como estas muñecas y que sepan que negro es algo bello.”&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Estas pioneras de la serie, “tres buenas amigas a quienes les interesa la moda, la diversión y la amistad”, vienen acompañadas por sus hermanitas menores, Courtney, Kianna y Janesse. La idea de Mattel es seguir aumentando la familia afroamericana, según parece el próximo año llegarán Chandra, su hermana pequeña Zahara, y Darren con su hermanito.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;¿Se estarán vendiendo estas nuevas Barbies? ¿Permanecerán en el mercado o quedarán olvidadas y llenas de polvo en una repisa como aquellas muñecas negras con vestidos rojos de lunares y pañuelos en la cabeza que estaban de moda en los años setenta? ¿Volverán las regordetas Cabbage Patch con sus grandes cabezas de vinilo, cuerpos blandos y trayendo sus preciados certificados de nacimiento y adopción? Quién sabe... lo cierto es que a estas horas, las nuevas Barbies están eligiendo la ropa que se van a poner el próximo 10 de diciembre en Estocolmo cuando le entreguen a Obama el premio Nobel de la Paz. Y como de moda se trata, al otro día Disney estrenará película y presentará a Tiana, su primera heroína negra.&lt;/p&gt; &lt;/div&gt; &lt;div style=&quot;font-size: 13px;&quot; id=&quot;cuerpo&quot;&gt;&lt;b&gt;Marisa Avigliano&lt;/b&gt;&lt;/div&gt; &lt;div style=&quot;font-size: 13px;&quot;&gt;LAS 12 © 2000-2009 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Todos los Derechos Reservados&lt;/div&gt;
</description>
</item>
<item>
<guid isPermaLink="true">http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/11/27/el-mono-herido.html</guid>
<title>El mono herido</title>
<link>http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/11/27/el-mono-herido.html</link>
<author>noreply@blogspirit.com (Fabian)</author>
<category>Literatura</category>
<category>Sociedad</category>
<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 12:00:00 +0200</pubDate>
<description>
&lt;p&gt;&lt;img style=&quot;border-width: 0; float: left; margin: 0.2em 1.4em 0.7em 0;&quot; alt=&quot;fernando-penaen.jpg&quot; id=&quot;media-371817&quot; src=&quot;http://lamandinga.blogspirit.com/media/01/01/1816652084.5.jpg&quot; /&gt;Tenía ocho años y estaba en el recreo del British School de Montevideo. Me había comprado mi sándwich de jamón y queso y, como todas las mañanas, me senté sobre unos troncos rústicos que hacían de balsa a soñar y a viajar. Tenía pocos amigos en el colegio en esa época, hablaba solo y recreaba escenas de las series de televisión de esa época como Lassie, Flipper, Daktari y Superman. A veces, mis tres mejores amigos de la clase se me acoplaban, yo armaba las escenas y los diálogos y nos convertíamos en los distintos personajes de esas series.&amp;nbsp;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Uno de mis mejores amigos se llamaba Leonardo M. R. Un día, en un episodio de Superman en el cual yo hacía de villano, Leonardo tenía que atraparme, someterme, tirarme al piso e inmovilizarme. Leonardo y yo teníamos la misma edad. Leonardo me gustaba. En eso sentí que Leonardo estaba erecto. Por supuesto que a esa edad y en mi cabecita no lo decodifiqué de esa forma, sino que simplemente sentí que Leonardo tenía el pito duro. A partir de ese momento nos quedabamos a dormir uno en la casa del otro, estudiábamos juntos y descubríamos nuestros cuerpos. Nuestra guarida era impenetrable. Leonardo quería y yo también.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; A los ocho años todos tuvimos un berretín o metejón con algún compañerito o compañerita de clase. Planeábamos encontrarnos con ellos en el recreo, jugábamos a las prendas, los mandábamos a Berlín y jugabamos al doctor. ¿Eso era abuso? No. Saber que me gustaba alguien, planear y provocar una situación para lograr un encuentro cercano, ¿era abusar? No.&amp;nbsp;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Ahora bien, cuando la otra parte al sentirse acorralada recula y nosotros insistimos; cuando no nos importa la voluntad del otro y lo desoímos, sí es abuso… rotundo, tajante y clarísimo. A esto que hacíamos Leonardo y yo lo podemos llamar inducir, proponer, coquetear, dar los primeros pasos o gatear en nuestra vida sexual, pero está lejos de ser un abuso.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Puede tener algo de chocante porque éramos dos varones, y siempre la homosexualidad hace ruido, irrita, causa rechazo y molesta, pero si se hubiese tratado de un chico y una chica, inmediatamente sería tan tierno como la película Melody. ¿Hasta aquí estamos de acuerdo? ¿Estamos de acuerdo en que puede chocar por la igualdad de géneros pero que la historia no deja de ser tierna? ¿Estamos de acuerdo en que no hubo abuso? De acuerdo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Pasaron los meses y el jueguito romántico y carnal de Leonardo y yo ya no me hacía gracia. No porque me diera culpa o me sintiera un monstruo sino porque me había dejado de gustar. Ya no gustaba de él, como se decía en esa época. Un día salí al recreo, pedí mi sándwich de jamón y queso y me senté al sol en la balsa. Al rato vino Leonardo y me dijo que estaban jugando a Daktari en el túnel de barriles.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; El túnel de barriles era, como su nombre lo indica, un túnel de barriles. Uniendo cuatro o cinco barriles de latón, con dos escaleras en sus extremos, simplemente había que subir, pasar por dentro de los barriles y bajar. Fui corriendo al túnel de los barriles para jugar a Daktari. Leonardo estaba dentro del túnel. Cuando empecé a subir la escalera de madera, me dijo que esperara porque estaban llevando a cabo una operación importante, según él un león estaba mal herido. No sospeché nada raro, jugabamos a Daktari, había leones, Daktari era el veterinario de la selva y era lógico. Leonardo volvió a la oscuridad de los barriles.&amp;nbsp;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Al rato asomó la cabeza y me gritó que ahora sí podía subir y que yo haría de chimpancé. Empecé a subir inocentemente compenetrado en el rol de chimpancé, hasta gemía y gritaba como tal. Entré en el túnel al grito de “mjimjimjimjimjimji” y de pronto Leonardo me puso la mano en el pecho y me dijo que a este chimpancé le tenía que revisar el pitito. Sentí una pata de elefante en el pecho, un frío en el cuerpo y ganas de escaparme inmediatamente de ese túnel, ya no tenía ganas de jugar con Leonardo.&amp;nbsp;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Cuando di media vuelta para bajar tenía a otro pibe tapándome la salida del túnel. Me sentí ahogado, traicionado, atrapado y empecé a los manotazos y a las patadas. Gritaba y golpeaba fuerte a las chicos con las manos y los barriles con los pies. En seguida llegaron las maestras que cuidaban el recreo a ver qué pasaba. Leonardo y el otro pibe se asustaron y pude salir de ese túnel oscuro.&amp;nbsp;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Salí llorando con la cara roja hecha un tomate, veía todo nublado, me ardían los cachetes y me temblaban las manos. Los tres tuvimos “detention”, esto era quedarnos después de hora haciendo ejercicios en una clase vacía. Nunca nadie se enteró de este episodio, nada más que Leonardo, el pibe y yo. Nunca pude contarle ni a las maestras ni a mi madre.&amp;nbsp;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Esto pasa muy a menudo en la infancia, entre chicos y chicas, chicos y chicos, y chicas y chicas. Es normal. No hablo del último abuso de Leonardo en el túnel, sino de la curiosidad y posterior investigación de lo que nos sucede con los cuerpos. De qué sentimos ante esta nueva sensación hasta ahora desconocida… Sensibilidad en la carne, mariposas en el estómago, el nacimiento de nuestros pititos y cotorritas.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; El hombre y la mujer –es natural y hasta lógico– se niegan a envejecer, por eso por lo general nos gusta la gente más joven. Es la fuente eterna de vida, de vigor, de ganas, de frescura. A un hombre le puede gustar una mujer más joven o viceversa. A una mujer le puede gustar una mujer más joven o a un hombre otro hombre más joven; hay miles de combinaciones. Nos cuesta desprendernos del querubín, del David, de Eva y de las afroditas.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Se puede jugar a someter al otro con cadenas, con sogas, con antifaces. Podemos jugar a que somos los secuestradores, los protectores, los débiles. Está permitido el dirty talking, como se dice en inglés, decir chanchadas, guarradas, asquerosidades. Está permitido por atrás, por adelante, tirar de los pelos, pegar cachetadas.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; A algunos les gusta que los meen o que los caguen. A otros les gusta con alimentos, con películas pornográficas, con muñecas inflables. A los de al lado les gusta con botellas, con verduras, con consoladores. A los de enfrente les puede gustar en el auto, en el techo de la casa, en el jardín o en la pileta. Nos gusta con ropa, en el baño de un restorán o en el cine. Nos gusta con forro o sin forro. Nos gusta tragar la leche y a otros no les gusta el beso de lengua. Nos puede gustar que nos ahogen, hasta que nos caigan lágrimas de los ojos y rueden por nuestras mejillas y se depositen en una pija o en una teta, pero a nadie le gusta salir llorando de un túnel de barriles luego de ser abusado.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; El consentimiento y el mutuo acuerdo entre dos personas adultas nos exime de todo pecado, creo que hasta es aplaudido por Dios. Cuando dos menores de edad juegan con sus cuerpos y están cómodos con el juego, no está mal. Cuando un viejo se coge a una mujer joven, aunque él tenga 70 y ella 23, si los dos quieren, es sublime. Un joven de 25 puede enamorarse de una señora de 68 y si los dos así lo conciben y lo necesitan es casi emocionante. Tengamos mucho cuidado con las posibles teorías de moralina pelotuda que esta sociedad pueda llegar a esgrimir a partir de los hechos ocurridos la semana pasada.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; El abuso no tiene nada que ver con la diferencia de edades, la igualdad de sexos o las actividades en la cama, sino que tiene que ver con la vergüenza y la enfermedad de llevar a alguien de las orejas, a los golpes o románticamente a realizar algo que no quiere hacer y está segurísimo de no hacer nunca. Jamás.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;b&gt;Fernando Peña&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;© Copyright 2009 Diario Crítica de la Argentina - Todos los derechos reservados&lt;/p&gt; 
</description>
</item>
<item>
<guid isPermaLink="true">http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/11/26/puta-verdad.html</guid>
<title>Puta verdad</title>
<link>http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/11/26/puta-verdad.html</link>
<author>noreply@blogspirit.com (Fabian)</author>
<category>Gay</category>
<category>Music</category>
<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 12:00:00 +0200</pubDate>
<description>
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;img src=&quot;http://lamandinga.blogspirit.com/media/02/01/991617407.jpg&quot; id=&quot;media-411807&quot; alt=&quot;mant.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: left; margin: 0.2em 1.4em 0.7em 0;&quot; /&gt;Armó su vestuario desde muy chico a base de mantones y mantillas de su madre. Y el repertorio de sus coplas, a base de tantas horas escuchando a Rocío Jurado, Chavela Vargas, Lola Flores y otras divas de la copla. Falete, una de las ofertas más innovadoras que tiene para ofrecer la escena flamenca.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;h4&gt;¿Por qué Falete?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–Falete es un diminutivo de Rafael. En Andalucía hay muchos Rafaeles, sobre todo en Córdoba, en donde el santo patrono es San Rafael. Falín, mi padre, también se llamaba Rafael, y en casa se me llamó Falete desde siempre.&lt;/p&gt; &lt;h4&gt;¿Ninguna connotación fálica en el nombre?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–Jamás pensé en ponerme un nombre artístico, como tampoco me interesó fabricar una imagen para llamar la atención de los demás. Si algo aprendí de mi padre es a ser auténtico. “Tú debes mostrarte al mundo tal cual eres”, me decía. “Sólo debes actuar arriba de un escenario.” Más que lecciones artísticas, de él yo recibía lecciones de vida.&lt;/p&gt; &lt;h4&gt;Que Falín haya sido músico, un auténtico referente en el mundo de sevillanas, debe haber dejado una marca muy fuerte...&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–Desde ya que sí. En mi casa había una habitación enorme donde papá ensayaba con su grupo, Cantores de Híspalís, y yo con 5 años ya me ponía a cantar con ellos.&lt;/p&gt; &lt;h4&gt;¿Y cuando cantabas de chico ya te gustaba usar mantillas?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–¡Desde siempre! Si te mostrara fotos de mi infancia, verías que era algo súper natural en mí, que nunca fue postizo. Pero no pienses que eran mantillas como las que uso ahora sino que yo pillaba cualquier trapo, un trapo de limpiar el polvo, lo que fuera, y me lo ponía encima y ahí nomás me ponía a cantar. Ya después, cuando me quise dedicar a la música, empecé a comprarme mis propias mantillas. La primera me la regaló mi madre, y mi abuela me regaló otra, muy bonita, que todavía conservo. Así, de a poco, fui armando mi vestuario, en el que las mantillas son muy importantes. ¿Por qué? Porque me sientan cómodas y me gustan. Y porque se me da la gana.&lt;/p&gt; &lt;h4&gt;¿Tu madre nunca te descubrió revolviéndole el armario?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–¡Nunca!&lt;/p&gt; &lt;h4&gt;Pero se lo revolvías...&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–¡No, jamás! En mi casa se me ha apoyado mucho en todo, aunque a veces les he dado algún que otro quebradero de cabeza. Como la vez en que se me puso que quería ir a los Estados Unidos, porque me habían dicho que había un festival de música en Saint Louis, Missouri, y yo tenía apenas 15 años. Recuerdo que a mi vuelta había comprado un billete extraño, un pasaje con el que sólo podía abordar si en el avión quedaba alguna plaza libre, y así fue que estuve dos días en el aeropuerto Kennedy en Nueva York, solo, aguardando a que hubiera un vuelo disponible. Pero más allá de esas horas amargas que le hice pasar a mi familia, en lo que se refiere a mi sexualidad –si era eso a lo que te referías– nunca hubo ningún inconveniente.&lt;/p&gt; &lt;h4&gt;El flamenco es un ámbito en el que si de algo hacen alarde los hombres es de su masculinidad, de su hombría. ¿Cómo te llevás con eso?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–Perfectamente bien, porque como me gusta el hombre masculino, que sean tan masculinos a mí me encanta. Pero a decir verdad nunca tuve una mala respuesta, o una mala crítica de ningún flamenco ortodoxo, sino todo lo contrario. Nunca me sentí discriminado, en lo más mínimo.&lt;/p&gt; &lt;h4&gt;¿Y en qué dirías que tu manera de ponerle el cuerpo a la música flamenca cuestiona esos estereotipos masculinos?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–Yo no canto para cuestionar nada. Canto así porque es como me sale y como lo siento. Poniéndome un mantón de Manila no pretendo escandalizar a nadie. Y si alguien se da por aludido, pues problema suyo.&lt;/p&gt; &lt;h4&gt;Mucho se te compara con Rocío Jurado y Lola Flores, artistas que seguramente te deslumbraron desde chico. ¿Jugabas a imitarlas?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–Nunca, nunca. Porque el artista que imita no tiene recursos. Lo que sí me encantaba era poner un disco de la Jurado y estudiarme sus canciones, pero para después cantarlas a mi modo. Tengo unos casetes en casa en los que con muy poquitos años –siete, ocho, nueve– me grababa cantando, pero no sólo eso: si el casete de la Jurado tenía diez temas, suponte, me aprendía los diez y una vez que me los sabía de memoria, lo que hacía era usar ese mismo casete grabándole encima mis versiones de los temas en el mismo orden en que los había grabado ella. ¡Imagínate el destrozo que hacía! ¡Cantando a capella, solo con la grabadora!&lt;/p&gt; &lt;h4&gt;¿Y hoy te ponés tus discos? ¿Te gusta escucharte?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–Noooo, ¿para qué? ¡Si ya me tengo en la mente cantando todo el día! ¿Para qué más? Con eso es suficiente.&lt;/p&gt; &lt;h4&gt;¿Qué significa para vos que te comparen con artistas tan importantes?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–Significa, aparte del respeto que les tengo, una responsabilidad muy grande. Estamos hablando de nombres que tienen mucho peso en la música: Lola Flores, Rocío Jurado, Manolo Caracol, Chavela Vargas... Incluso tuve la suerte de conocer a Lola Flores siendo chico, gracias a mi padre. De ella, por ejemplo, tengo una anécdota que la pinta de cuerpo entero. Cuando venía a Sevilla, a Lola le gustaba ir a un bar que ya no existe, que se llamaba Los Cabales, y recuerdo una Semana Santa en la que estábamos de juerga en ese bar con mi padre y un grupo de personas, y la veo, como si fuera hoy, acodada a la barra, luciendo unos zapatos de tacón hermosísimos. Entonces entró una de esas típicas gitanillas que andan vendiendo flores por la calle y le dijo: “Señora Lola, pero qué zapatos más bonitos lleva”. Y Lola, ni lerda ni perezosa, se quitó los zapatos y le dijo: “Toma, cariño, son para ti”, y se quedó descalza el resto de la noche.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;¡Una maravilla!&lt;/p&gt; &lt;h4&gt;Rumba, copla, boleros, son algunos de los géneros que forman tu repertorio. ¿De qué cosas te gusta hablar a través de tus canciones?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–Me gusta contar historias de amor, de desamor, cantarle a la luz, a la vida. Siempre digo que me gusta comerme primero la canción, y si me hace una buena digestión, ten por seguro que te voy a contar lo rica que está. ¿O por qué crees que sigo engordando tanto? Porque cuando me como una canción, me sienta tan pero tan bien, que los kilos que subo después no me los puedo quitar ni por más que corra un día entero en la cinta.&lt;/p&gt; &lt;h4&gt;¿Nunca pensaste en cantarle a un hombre allí donde el autor quiso cantarle a una mujer?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–Mi respuesta es sencilla: el arte no tiene sexo. El arte es como los ángeles. Da igual que una letra nombre a él o a ella. Aunque es mucho más común, por cierto, que este tipo de adaptaciones –dependiendo de si quien canta es un hombre o una mujer– se dé en un plano heterosexual, cuando se habla de un amor heterosexual. Pero para mí no tiene mayor importancia. Creo que hay que respetar la manera en que el autor hizo su canción y no perder de vista que es una historia lo que se cuenta, y lo que ahí tú tienes que hacer es darle vida a esa historia. El amor no tiene por qué ser diferente si se piensa en una mujer o en un hombre.&lt;/p&gt; &lt;h4&gt;Leí por ahí que prefieres la palabra maricón en lugar de gay, porque gay te resulta una palabra liviana.&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–“Maricón” suena a bóveda, es una palabra rotunda, suena fuerte. “Gay” es como muy light, muy americana, demasiado chic... Maricón, dicho con educación, de una manera natural, es una palabra linda. Ahora: no me digas maricón con un tono despectivo porque... ¡métete debajo de la tierra! ¡Te lo puedo advertir!&lt;/p&gt; &lt;h4&gt;Pero me imagino que esa preferencia no tendrá sólo que ver con una cuestión de sonoridad. ¿Hay también algo ideológico?&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;–En Andalucía, donde me he criado, no sonaba nunca la palabra gay. Pero, ¿cómo pudo haberse convertido en una palabra tan universal? ¿Es tan importante? Yo me he criado con el maricón en la boca. Maricón pa’rriba, maricón pa’bajo, maricón, maricón, siempre maricón. Y entre los andaluces, sobre todo entre los sevillanos, existe también la costumbre de tener todo el día el coño en la boca. Mi madre siempre me dice: “Falete, ¡vives con la boca llena de pelos!”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;¡Ay, coño esto! ¡Ay, coño lo otro! Y no funciona como insulto, eso lo sabes. Aunque todo el mundo sabe lo que es un coño... La concha, ¿vale? Pues bien, es una manera de hablar, aunque cuando hago una entrevista y estoy hablando de mi trabajo, obviamente no ando con la boca llena de pelos, claro. Pero me perdí en lo que estaba diciendo... ¿Cómo era la pregunta?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;b&gt;Patricio Lennard&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;SOY © 2000-2009 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Todos los Derechos Reservados&lt;/p&gt;
</description>
</item>
<item>
<guid isPermaLink="true">http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/11/25/la-peor-mamá-del-mundo-me-mima.html</guid>
<title>La peor mamá del mundo me mima</title>
<link>http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/11/25/la-peor-mamá-del-mundo-me-mima.html</link>
<author>noreply@blogspirit.com (Fabian)</author>
<category>Culturas</category>
<category>Psiquis</category>
<category>Sociedad</category>
<pubDate>Wed, 25 Nov 2009 12:00:00 +0200</pubDate>
<description>
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;img src=&quot;http://lamandinga.blogspirit.com/media/02/00/266328765.jpg&quot; id=&quot;media-411805&quot; alt=&quot;madre2_400.jpg&quot; style=&quot;border-width: 0; float: right; margin: 0.2em 0 1.4em 0.7em;&quot; /&gt;Una buena noticia: en los últimos años la literatura infantil les ha dado un lugar preferencial a las madres, ya no es necesario ser huérfano para ser protagonista de un cuento. Una no tan mala: ellas aparecen representadas con sus manías, sus defectos y sus incoherencias. La ironía se ha instalado como fórmula estética para aplacar culpas, grandes exigencias y paliar el aburrimiento.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;h4 class=&quot;fglas12&quot;&gt;MATAR A LA MAMA&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;Había una vez, hace muchísimos años, un pacto tácito en la literatura infantil por el cual las madres –y muchos padres también– quedaron excluidos de todos los cuentos. Para ser protagonista había que ser huérfano. Desde Tom Sawyer hasta Harry Potter, existe toda una legión de niños y niñas solos, abandonados o directamente “sin madre” como El Principito, que debieron transitar por esta ausencia para llegar a lo que llegaron. La orfandad es un siniestro fantasma para los lectores –que Disney supo llevar a la pantalla y al paroxismo con Bambi, Dumbo y El Rey León– y una coartada que le asegura al protagonista del cuento el libre albedrío. Impulso brutal hacia la peripecia que despierta compasión y admiración en quien le siga los pasos, dos sentimientos clave para alentar la lectura. Justifica el paso temerario hacia un destino que nunca es más peligroso que el dolor de no tener familia, pero infinitamente más interesante. La ausencia de padres en las ficciones es también el equivalente de esa advertencia que hacen los escapistas: “No lo haga en su casa”. Si Tom Sawyer se aventura río abajo es porque no tiene madre. Si Pinocho cambia la escuela por las luces del teatro es, en parte porque no es un niño de verdad, no tiene madre. Los padres no están puestos en tela de juicio, simplemente han sido suprimidos. Los niños capitalizan sus valores y se libran del estorbo. Pagan por eso y crecen.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Dicho pacto secreto se cumple tanto en los libros escritos especialmente para la infancia como en los que se le fueron adecuando: Robinson Crusoe (1709) y Gulliver (1726) representan las pioneras ventajas de la orfandad: la posibilidad de crearse a sí mismo, de recorrer los más diversos mundos o sobrevivir a la selva, eso sí, llevando en el bolsillo la herencia de una educación como quien lleva, no el saquito o la manzana con la que nos corre la madre protectora, sino un abrelatas. En Moby Dick no hay madre, salvo que se interprete a la ballena como imagen materna, y no hay grandes madres en Salgari ni en Julio Verne. Entrando en el siglo XX hicieron su aparición Tarzán, Batman y toda una camada de superhéroes solitarios, que según algunos analistas llegaron para paliar la desatención de los niños varones en épocas en que los padres comenzaban a dedicar más horas al trabajo. Una especie de dosis de masculinidad administrada en capítulos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Si bien hay excepciones, como Mujercitas, se podría armar una biblioteca entera con chicos: Oliver Twist, David Coperfield, Mowgli, Peter Pan. Poblaciones enteras, como los elfos, las hadas o los ogros, ni siquiera cuentan con árbol genealógico. En Alicia en el país de las maravillas, la madre está muy lejos de ese pozo y apenas ha sido remplazada por una hermana mayor que está distraída leyendo. En las recopilaciones de los Grimm, las penurias de muchas doncellas como Blancanieves y Cenicienta se inician con la falta de mamá. Son bastante escuetas, irresponsables o rematadamente locas algunas madres como la de Caperucita y Pulgarcito. A veces son reinas que apenas sirven para buscar el príncipe ideal pero enseguida se difuminan. Harry Potter, heredero de toda una tradición literaria que celebra la aventura, debe a la pérdida de sus padres, su marca en la frente, el inicio de su razón de ser y hasta el nombre de su peor enemigo. Otro hallazgo literario de la literatura contemporánea, Los hermanos Baudelaire, de Lemony Snicket, comienzan cuando Violeta, la hermana mayor, debe protegerse y proteger a sus hermanos de lo que queda en pie después del tremendo accidente en el que murieron sus padres.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;¿Cuál es la razón para el sacrificio de tantos progenitores? No es una sola. Aunque no parezca, la literatura infantil, como toda literatura, ha ido variando con las generaciones, formando un canon de lo que se debe decir, cómo se debe leer, qué se puede imaginar y a quién se va a criticar. Según el especialista francés Marc Soriano, los editores durante todos estos años pusieron como consigna que de ningún modo se criticara a los padres. Fue en 1945 cuando la aparición de Pippi Calzas largas, de Astrid Lindgren puso en cuestión los límites de esta figura de niños héroes sin padres. Es que esta vez era una nena la que vivía sola, sin problemas económicos, dotada de una fuerza extraordinaria capaz de levantar caballos, trenzas rígidas, muchas pecas y medias largas, que desafiaba la autoridad de sus maestros, ridiculizaba a la policía y a toda la estupidez de toda institución que se le cruzara. Traducido a más de 60 idiomas, tuvo que tolerar primero que se lo tildara de dañino para la infancia en un momento en que el canon mandaba obediencia y disciplina. La censura, el miedo y cierta corrección política han sacado históricamente de la lista a todas aquellas fábulas de Esopo donde el padre insiste en tener relaciones incestuosas con las hijas. Son bastantes. También ha olvidado la crueldad lasciva del papá de Piel de asno.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;¡Dónde queda la maldad de los grandes? Con los padres muertos, malos son los tíos, las tías y las madrastras. La falta de lazo de sangre directo, la falta del instinto materno es puerta abierta a los desamores y termina siendo un canto a la familia más tradicional. Aun los tíos buenos resultan insuficientes, es el caso de los pobres tíos de Dorothy en El mago de Oz, que permanecen tan grises y por más afectuosos que sean son incapaces de detener las tormentas. Tan sólo luego de haber vivido una temporada en el reino de Oz dan ganas de decir ante esos ancianos mansos que no hay nada mejor que volver a casa.&lt;/p&gt; &lt;h4 class=&quot;fglas12&quot;&gt;LA MADRE FALSA&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;Una fantasía, con la que muchos han podido sobrevivir parte de su infancia, propone que la mamá que vive en casa es una impostora. La verdadera, la buena, ha sido secuestrada por la mala que es con la que uno tiene que lidiar. Parecido a la interpretación que hacía Melanie Klein de la dupla madre-madrastra: para el chico la mamá es buena cuando concede y mala cuando niega. La fantasía va más allá soñando que un día la verdadera saldrá de su cautiverio para abrazarnos. Es una idea que aparece en versión invertida en El patito feo que no era feo sino hijo de la señora cisne y no de la señora pata como todos creíamos. El patito de Andersen no es sólo paladín de la diferencia sino de toda una estirpe mucho más bella y con más pluma. Mucho más acá, la historia de Coraline –la película se basó en la novela del escritor británico Neil Gaiman publicada en 2002– redobla la apuesta con recursos del terror. Coraline tiene dos mamás. Como sus padres no le prestan atención, la nena se pone a explorar los alrededores de su nueva casa y encuentra una puerta cerrada. Al abrirla descubre una casa idéntica a la suya, un mundo alternativo habitado por su “otra madre” y su “otro padre”, reproducciones casi exactas pero que tienen botones en lugar de ojos. Allí Coraline venderá su alma al diablo sin saberlo, por su deseo de que su madre no sea tal cual es, y tardará el resto del libro en regresar a aquella imperfección de antes, como Dorothy.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Otra gran característica que Coraline comprarte con las ficciones de estas ultimas décadas es que la acción transcurre entre cuatro paredes. Ya no hay aventuras en la selva, no se recorre el mundo en globo, se ha descubierto que existe una trama interesante, cruzada por la psicología, la crítica social y cultural, en el seno de la familia. Y ahí entonces es donde hacen la aparición las madres y los padres. La impericia de los adultos para cumplir con los antiguos mandatos de perfección es lo que los ha vuelto interesantes y dignos de protagonizar series exitosas. Los Simpson es el mayor ejemplo. Habría sido impensable en el siglo XIX una saga montada sobre las imperfecciones domésticas, la miseria y la declinación moral. Si los Simpson no son los primeros son seguramente los personajes que con más ímpetu abren las puertas a toda una ficción que encuentra en la familia, el nuevo espacio del entretenimiento y la aventura.&lt;/p&gt; &lt;h4 class=&quot;fglas12&quot;&gt;LA SONRISA DE MAMA&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;El último capítulo de la serie de televisión South Park (que no será para chicos pero los cuenta entre sus principales espectadores) titulado En ocasiones veo famosos muertos, aparece Michael Jackson diciendo que no se murió y que ahora es una niña pequeña blanca. Su espíritu se apodera del hermano menor de Kyle, quien ahora vocifera “¡Les dije que no estaba muerto, soy un niño! ¡Vamos a jugar!”, mientras canta y realiza parte de sus famosas coreografías. Finalmente, el resto de personajes logran convencer al espíritu de Jackson de que lo van a presentar a un concurso de belleza. Otros famosos también fallecidos este año, como Patrick Swayze y Farrah Fawcett, aparecen en el mismo capítulo junto con David Carradine, la estrella de Kung Fu, quien está en un armario y todavía colgando de una soga vestido con medias y tacones.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Esta es la escena más estridente, al menos hasta ayer, del lugar que puede ocupar la ironía recargada en los productos dedicados a la niñez y la juventud. La posibilidad de consumir héroes y en la misma operación devorarlos, hace las delicias de padres y chicos que disfrutan tanto de Schrek donde la misma literatura infantil aparece sometida a una prueba de fuego.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;No es casual que exista y que haya tenido éxito un libro muy interesante titulado 22 huérfanos, donde se puede reconocer a los personajes que han aparecido nombrados en esta nota pero ahora todos juntos y haciendo de las suyas en un orfanato.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En un libro editado hace poco en castellano, La magia de los cuentos infantiles, el especialista Seth Leader define con claridad el estado irónico de la infancia actual: “Esa mezcla de descontento urbano, sabiduría irritable, y distancia del tipo ‘yo ya estuve, ya me compraron, ya lo hice’ que afecta al niño moderno. Es el estado que no sólo ven los padres y los educadores, sino que los autores de literatura también. Los niños actuales viven en un mundo de falsas creencias. Aprenden que los otros mienten, que sus creencias tal vez no son compartidas por otros. Muchos niños aprenden que la diferencia entre apariencia y realidad no es tan clara y muchos niños aprenden entonces a cultivar un sentido del humor, una actitud de quien está de vuelta de todo frente al engaño o la decepción”.&lt;/p&gt; &lt;h4 class=&quot;fglas12&quot;&gt;SECRETO DE FAMILIA&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;La combinación exquisita entre ironía y la ternura (¿último bastión de lo verdadero?) se da de manera inequívoca en los libros ilustrados, de poco texto y geniales imágenes dedicados a los chicos que aún no leen. La saga de Olivia, esa chanchita que vive con padres y hermanos, es un ejemplo encantador y de que cada vez se comienza más temprano con las bromas dedicadas a mamá. Dos encantadoras prueba de ello son Globo y Secreto de familia de la argentina Isol (Fondo de Cultura Económica). La pequeña protagonista del Secreto explica así su problema: “Un día me levanté más temprano que de costumbre. Y Ahí estaba, preparando el desayuno antes de despertarnos”. La madre, sin arreglarse y con los pelos parados era un puercoespín. Esa visión no queda allí sino que da sentido a conductas maternas: “Ahora entiendo por qué tantos frascos de champú y cremas, y tarda horas en arreglarse para salir”. Su familia no era ya tan normal y tal vez ella misma tampoco lo fuera. Como es una niña práctica, decide revisar la casa de una amiguita para descubrir que las otras casas tampoco son como nos las muestran las publicidades de shampoo. En la misma línea pero editado unos años antes vio la luz en Editorial Juventud Mi madre es rara, de Rachna Gilmore (textos) y Brenda Jones (ilustraciones). Con trazos menos sutiles que los de Isol, pero con la misma intención, una niña cuenta que algunas mañanas cuando su madre despierta parece un monstruo y que las señas de su monstruosidad desaparecen recién después de tomarse el primer cafecito. No tardará en comprender que no siempre es así y el resto del libro se irá en la búsqueda de soluciones. La normalidad llega con el beso y con la aceptación de una fealdad que la rutina provoca.&lt;/p&gt; &lt;h4 class=&quot;fglas12&quot;&gt;MADRE HAY DOS SOLAS&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;Aunque rezagadas en lengua española y difíciles de encontrar en librerías que no sean especializadas, ya han aparecido libros ilustrados dedicados especialmente a tocar el tema de las mamás lesbianas. Ahora no será una sino dos las madres que caigan en las garras de los bromistas de la literatura infantil. Un tema que podría prestarse a la pancarta y al abuso de la corrección política, le permite a Vanda Carter, la autora del texto y las ilustraciones de If I had a hundred mummies (Si tuviera cien mamis), llevar al absurdo y al hartazgo el lugar de las madres en la vida de los niños. Se agradece entonces con más entusiasmo que la ironía venga al rescate. La niña comienza a imaginar cómo sería su vida si tuviera un millón de madres: aguantarse larguísimas conversaciones de amigas, festejar infinitos cumpleaños y repartirse para el Día de la Madre, escuchar consejos contradictorios, entre otras incomodidades harían las delicias de una vida cotidiana que, mirándolo bien, es casi perfecta cuando se tienen dos madres, que son más que una sola pero, por suerte, muchísimo menos que una multitud.&lt;/p&gt; &lt;h4 class=&quot;fglas12&quot;&gt;PAPA PERDIO SU CABEZA&lt;/h4&gt; &lt;p&gt;El más reciente trabajo de Quentin Blake, el histórico ilustrador de Roal Dahl, es este libro, Daddy lost his head, editado por Random House, donde la virulencia de la broma surrealista cae esta vez sobre el padre. Ya desde la tapa impacta la figura de ese hombre descapotado al que los dos hijitos le están dando la mano. Adentro sabremos que un buen día el padre efectivamente perdió la cabeza. Mientras la esposa se preocupa por lo que dirán de ella vecinos y amigos cuando sepan que ella fue incapaz de mantener la cabeza del marido en su lugar, los niños se dedicarán a solucionar el problema. Le fabrican una cabeza en papel maché con las instrucciones que tanto han recibido en la escuela y le encuentran de a poco los beneficios. La madre está feliz porque tiene un marido que ya no ronca, lava los platos, no se apodera del control remoto y los chicos aprovechan para hacerle gastar la tarjeta de crédito. El padre es alimentado por un embudo y conviene evitar darle besos porque el papel se desintegra ante el contacto. A medida que el disparate va tomando proporciones cada vez más insoportables, se lee claro la crítica demoledora hacia los padres que se olvidan la cabeza en el trabajo, los matrimonios fundados en la rutina y la ausencia de la conversación, que es lo que menos se extraña de este papá que no emite sonidos. Con final feliz, el padre recupera su cabeza una vez que terminó el proyecto que lo tenía concentrado en su oficina, los niños de este cuento como en el de otros han vencido a sus progenitores con estilo. Definitivamente. O mejor dicho, por ahora, no habrá necesidad de matar padres y madres para hacer que resulte entretenido un cuento.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Como en cada época de la literatura para chicos, para algunos tanto parecerá un espanto, otros no lo notarán y otros les parecerá un hallazgo. Nunca se sabe exactamente qué es lo que se logra con cada experimento. Y es un alivio. O como decía sin ironía un escritor, que mucho sabía del tema: “No hay que olvidar que un niño no es una flecha que va en una sola dirección, sino muchas flechas que, simultáneamente, van en muchas direcciones”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;b&gt;Liliana Viola&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;LAS 12 © 2000-2009 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Todos los Derechos Reservados&lt;/p&gt;
</description>
</item>
<item>
<guid isPermaLink="true">http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/11/24/la-esquina-del-eden.html</guid>
<title>La esquina del Edén</title>
<link>http://lamandinga.blogspirit.com/archive/2009/11/24/la-esquina-del-eden.html</link>
<author>noreply@blogspirit.com (Fabian)</author>
<category>Travel</category>
<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 12:01:00 +0200</pubDate>
<description>
&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;img src=&quot;http://lamandinga.blogspirit.com/media/00/00/160476798.2.jpg&quot; alt=&quot;git.jpg&quot; id=&quot;media-411117&quot; style=&quot;border-width: 0; float: right; margin: 0.2em 0 1.4em 0.7em;&quot; /&gt;Viaje a Pipa, la pequeña pero exuberante aldea de pescadores que se transformó en los últimos años en una de las playas más concurridas de Brasil. Arenas de ensueño, delfines al alcance de la mano, paseos en buggy y hasta un festival culinario condimentan la apacible estadía en el paraíso.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;div id=&quot;cuerpo&quot; style=&quot;font-size: 13px;&quot;&gt; &lt;p class=&quot;margen0&quot;&gt;En el extremo oriente brasileño, allí donde el continente pega la vuelta y las privilegiadas costas del país vecino comienzan a mirar hacia el norte, se enciende Pipa, una pequeña aldea de pescadores que en la última década creció vertiginosamente hasta convertirse en una de las playas más visitadas de Brasil. A pesar del notable crecimiento –más de un centenar de alojamientos de todo tipo y una gran variedad de restaurantes–, Pipa no perdió su encanto natural. Aún se puede vagar por sus playas únicas sin multitudes alrededor y nadar cerca de los delfines; ser testigo del desove de tortugas marinas; contemplar cómo los pescadores siguen saliendo en sus frágiles jangadas hacia altamar en busca del sustento diario; aventurarse en buggy o 4x4 a lo largo del litoral de Rio Grande do Norte; practicar surf, kite surf o sandboard; pasear en barco, disfrutar de travesías en kayak y cabalgatas bajo la luz de la luna, para terminar bailando hasta que salga el sol o rendido en una confortable hamaca paraguaya, la especialidad nordestina.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span class=&quot;fgturismo&quot;&gt;PLAYA, SURF, KAYAK Y BUGGY&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; Andar de una playa a otra es una de las actividades más placenteras en lugares como éste: pero aquí hay que tener muy en cuenta el flujo de las mareas, ya que en horas de pleamar hay sitios en los que el agua llega hasta el pie de los acantilados rocosos y se hace imposible atravesar ciertos tramos. Este es el escollo que encontrarán quienes quieran llegar desde la playa del centro a la Baia dos Golfinhos, rincón reservado para quienes gustan de andar a pie –única forma de acceder– y relajarse con poca gente alrededor. En esta orilla semidesierta de aguas cálidas no hay paradores a la vista y los delfines juguetean cerca de la costa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Playa do Madeiro, la bahía contigua, tiene en cambio acceso por la carretera y es una de las preferidas de los turistas. Hay que descender por una gran escalera de madera construida sobre el acantilado, aunque también se puede llegar a pie, siempre atento a las mareas. Los delfines también se muestran por aquí, para el asombro pero también el encanto de los paseantes desprevenidos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Hacia el sur, las grandes olas de Playa do Amor convierten a esta orilla en la elegida por los amantes del surf. Llegando por la costa desde el centro, una formación rocosa semejante a un paisaje lunar antecede la entrada a esta otra bahía, donde se forman deliciosas piletas naturales en la bajamar. Al otro extremo el Chapadao, que marca el límite de esta porción de costa con la Playa das Minas, es una gran meseta con vista panorámica de 180 grados, ideal para contemplar una noche de luna llena.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Tibau do Sul es el apacible pueblo vecino, al que se llega rápidamente por la carretera o después de una caminata de una hora por la costa desde el centro de Pipa. Si bien esta playa no es tan fabulosa como las otras, su encanto radica en los atardeceres espectaculares que se producen cuando el sol se sumerge en las mansas aguas de la laguna de Guaraíras, que desemboca en las costas de este pueblo bien nordestino. Allí es posible aventurarse en kayak hacia los manglares, cabalgar a la luz de la luna, o simplemente degustar una porción de camarones con cerveza bien helada en las barracas playeras.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Los paseos en buggy son otro clásico imperdible. Rodrigo es un guía simpático y amante de la naturaleza, nativo de San Pablo, que recorre estas playas de punta a punta desde hace más de quince años. “Pipa vive en una mutación constante, y nosotros, los mutantes, nos tenemos que adaptar. Cada viaje me apasiono más, y agradezco a los dioses por esta oportunidad”, dice este joven entusiasta que parece no cansarse nunca de su privilegiado trabajo. Sus excursiones diarias pasan por varias playas vecinas y aldeas indígenas, entre escarpadas dunas, lagunas y ríos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span class=&quot;fgturismo&quot;&gt;DE BARES Y FONDAS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; La agitada movida nocturna y la diversidad y calidad culinaria son marcas registradas en Pipa. La avenida Baia dos Golfinhos (la calle principal) y sus aledañas concentran gran cantidad de bares donde se juntan los noctámbulos, y restaurantes con opciones para todo tipo de paladares.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ana Bretón, argentina radicada en Pipa hace una década y gerente de la posada Tartaruga, propone a TurismoI12 el más sabroso recorrido gourmet: “El restó Tapas es nuestro Humphrey Bogart. Junto con Pacífico y Panela de Barro, son los tres mejores, los clásicos de aquí. Guacamole, de comida mexicana, es un restó nuevo que me encanta y en Dalí hay muy buena gastronomía española”, cuenta Ana, mientras asegura que “a medida que pasa el tiempo, disfruto más de las cosas simples: la naturaleza, el clima, playas maravillosas, calidez y cordialidad humanas. Puedo decir que en esta pequeña villa de pescadores encontré todo esto y mucho más”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Algo de ese “mucho más” se puede vivir durante el Festival Gastronómico de Pipa, un evento que cuenta con la participación de destacados chefs de Brasil y Europa. En esta sexta edición, que se prolonga hasta el 18 de octubre, se cocina una gran olla con frutos de mar, se premia al mejor “feijoao” (poroto negro o marrón, una especialidad brasileña), y hay concursos para los mejores platos y nuevos talentos. Además hay música, teatro y poesía tanto en la playa como en las calles.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Tomando la calle central como punto de referencia, habitantes y turistas de esta pequeña aldea global pululan de bar en bar hasta altas horas de la noche. En Pipa vibran todo tipo de ritmos, desde un forró bien nordestino hasta el tecno, y todo puede ocurrir en un mismo lugar, como la disco Calangos, donde las caderas se agitan hasta el amanecer. El reggae es muy popular y se puede disfrutar en sitios como +39, Tribus y Oz, donde los jueves también se le rinde culto al samba. En Imperio do Sol y en Gameleira hay bandas en vivo, que generalmente tocan MPB, la sigla con que se conoce la Música Popular Brasileña. El bar Garagem, un barco frente a la playa, es una buena opción para comer una parrillada o camarones mientras se bebe una caipirinha con buena música y mar de fondo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span class=&quot;fgturismo&quot;&gt;ENCANTADOS POR LA NATURALEZA&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; Pipa no sería Pipa sin la vieja tribu de sus legendarios pioneros. En sus relatos de tintes novelescos todos parecen haber encontrado esta pequeña porción del paraíso por obra y gracia del destino.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El Bookshop es uno de los lugares emblemáticos y el sitio donde la cultura se hace un lugarcito bajo el sol tropical. Cintia, una gaúcha inquieta que devora libros desde pequeña, es su mentora. Para llegar hasta aquí viajó desde los 16 años por gran parte de América latina y Europa, sorteando oscuras historias personales hasta que cierto día siguió el consejo de regresar a su país e instalarse en Pipa. “Con mi primer salario alquilé una casa y puse los diez libros que tenía en un estantecito frente al bar Garagem”, recuerda Cintia bajo la atenta mirada de sus autores predilectos, pintados por el artista argentino Nano Simonini, que cuelgan de las paredes del colorido local: Wilde, Saramago, Camus y Borges, entre otros. Aquella semilla dio nacimiento al Bookshop, que hoy en día cuenta con más de dos mil ejemplares, entre los que se encuentran rarezas como un original en ruso de La Guerra y la Paz, de Tolstoi, y una colección de Chateaubriand publicada en 1806. Los visitantes pueden alquilar libros para su estadía, disfrutarlos allí mismo, intercambiarlos y, por qué no, dejarlos para los próximos viajeros.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Las posadas han proliferado, pero una se destaca por su estilo. Su propietario, Henrique, es un ingeniero agrónomo que residía en el interior de San Pablo. “Soñaba con vivir en un lugar con calidad de vida. Viajé por toda la costa brasileña hasta que en 1991 conocí esta villa de pescadores. En aquella época el camino era de tierra y no existía el turismo. Todo era muy simple, las personas, la vida y el tiempo en este lugar parecían no pasar, tenían otra velocidad.” “Este pedazo de paraíso con mata atlántica, dunas, delfines, tortugas marinas y arena blanca sólo podía prosperar”, cuenta mientras recuerda que por entonces construyó unos cuartos pequeños que fueron el origen de la Toca da Coruja, una de las mejores y más refinadas posadas de Pipa, miembro de una asociación que reúne a los “hoteles de charme”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Por aquí abundan las historias como las de Cintia y Henrique, colmadas de relatos mágicos en boca de un puñado de brasileños, argentinos y europeos que encontraron su lugar en el mundo y, sin querer queriendo, transformaron esta exuberante y perdida aldea de pescadores en uno de los lugares predilectos del turismo en Brasil.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;text-decoration: underline;&quot;&gt;&lt;em&gt;Datos útiles&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;div class=&quot;bgturquesa caja12&quot;&gt; &lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Cómo llegar:&lt;/strong&gt; Gol líneas Aéreas vuela hasta Natal.&lt;br /&gt; Más info:&lt;/em&gt; &lt;a href=&quot;http://www.voegol.com/&quot;&gt;&lt;em&gt;www.voegol.com&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;em&gt;–Desde el aeropuerto tomar la BR 101 hasta Goianinha, entrar en la ciudad, y tomar la BR 003 siguiendo las señalizaciones. Desde la terminal de ómnibus de Natal hay varios micros por día a Pipa.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Dónde dormir:&lt;/strong&gt; Toca da Coruja: Av. Baia dos Golfinhos s/n. Tel: (005584) 3246-2226.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href=&quot;http://www.tocadacoruja.com.br/&quot;&gt;&lt;em&gt;www.tocadacoruja.com.br&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;em&gt;–Posada Tartaruga: Av. Baia dos Golfinhos 508. Tel. 55(84)3246-2385&lt;br /&gt; –Terra dos Goitis: Rua das Acácias, s/n.&lt;br /&gt; Tel 55(84) 32462261.&lt;/em&gt; &lt;a href=&quot;http://www.terradosgoitis.com/&quot;&gt;&lt;em&gt;www.terradosgoitis.com&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;em&gt;–Posada Pomar da Pipa: Rua da Mata, s/n, Tel.: 55(84)3246.2256. E-mail:&lt;/em&gt; &lt;a href=&quot;mailto:pomardapipa@uol.com.br&quot;&gt;&lt;em&gt;pomardapipa@uol.com.br&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Excursiones:&lt;/strong&gt; Paseos en Buggy: salidas diarias hacia Sibaúma, Bahía Formosa, Dunas de Genipabú. Tel.: 55(84)9994.6908 (Rodrigo).&lt;br /&gt; –Mandacaru Expediciones: viajes en Land Rover por sitios arqueológicos prehistóricos, caseríos antiguos, haciendas e iglesias. Guía en español.&lt;br /&gt; Tel.: 55(84)99885892.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href=&quot;http://www.mandacaruexpedicoes.com.br/&quot;&gt;&lt;em&gt;www.mandacaruexpedicoes.com.br&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;em&gt;–Paseo gastronómico en barco:&lt;br /&gt; Desde Pipa hasta Tibau, un almuerzo con&lt;br /&gt; ostras, mejillones, camarones y pesacado.&lt;br /&gt; Salidas diarias desde la playa principal.&lt;br /&gt; Tel.: 55(84)9925-7279.&lt;br /&gt; –Paseos en kayak: Tel.: 55(84)99281087.&lt;br /&gt; E-mail:&lt;/em&gt; &lt;a href=&quot;mailto:bichodomangue@yahoo.com.br&quot;&gt;&lt;em&gt;bichodomangue@yahoo.com.br&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;em&gt;–Kite surf:&lt;/em&gt; &lt;a href=&quot;http://www.brazil-kiteboarding.com&quot;&gt;&lt;em&gt;www.brazil-kiteboarding.com&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Guido Piotrkowski&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;TURISMO © 2000-2009 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Todos los Derechos Reservados&lt;/p&gt; &lt;/div&gt; &lt;/div&gt;
</description>
</item>
</channel>
</rss>